Entre Ríos

Maíz: las lecciones de una campaña con menores rindes

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Hubo dos razones centrales que determinaron una gran variación en los rendimientos. Por un lado, la amplitud del período de siembra; por el otro, la distribución heterogénea de las lluvias, que caracterizan los años secos.

La disparidad, sin embargo, no es atribuible sólo a la sequía. Oscar Valentinuz, investigador del INTA, asegura que "es posible identificar las grietas por donde se perdió parte del rendimiento potencial".

El rendimiento del maíz en Entre Ríos en esta campaña 2007/08, ya se puede asegurar, será menor al del ciclo anterior. No es una novedad argumentar que los episodios de sequía durante el desarrollo del cultivo explican en general los menores rendimientos por hectárea.

En efecto, en el período septiembre-enero las lluvias estuvieron, al menos, un 15 % por debajo de los 500 mm por campaña que necesita un cultivo de maíz para altos rendimientos.

La percepción de la sequía es mayor si se tiene en cuenta las excelentes condiciones para el maíz durante la campaña 2006/07.

Sin embargo, y apartando la "sensación general" de un año seco, es posible encontrar lotes con altos rendimientos o al menos rendimientos cercanos a las expectativas que tenían los productores a fines del invierno y principios de la primavera del año pasado.

El Dr. Oscar Valentinuz, técnico del Grupo Ecofisiología y Manejo de Cultivo del INTA Paraná, a modo de balance, señaló que la campaña de maíz 2007/08 en Entre Ríos "mostró dos aspectos clave que, creo, determinaron una enorme variación de rendimiento".

En primer lugar, detalló, "el período de siembra fue amplio —desde mediados de agosto hasta mediados de octubre—, que se trasladó en distintas fechas de floración del cultivo".

En segundo lugar, "la distribución heterogénea de las lluvias, que caracterizan los años secos, determinó áreas e incluso lotes con menor impacto de la sequía. Entonces, tomando estos dos aspectos como capas de información, y combinándolos, es posible generar una matriz fecha de floración x lluvias durante la etapa de floración, que explicaría la gran variación de los rendimientos obtenidos".

A manera de ejemplo, Valentinuz sostuvo que durante esta campaña "fue común encontrar rendimientos que oscilaron entre los 3.000 kg/ha y las 9/10 tn/ha".

No obstante, atribuir "semejante brecha" de rendimiento a la sequía es una "simplificación un tanto grosera. Si uno visualiza el rendimiento como la sumatoria de componentes que se definen en distintos momentos del ciclo y acoplado con el ambiente del cultivo, es posible identificar las grietas por donde se perdió parte del rendimiento potencial". Para ello, "una comparación entre las claves para producir maíz de alto rendimiento y situaciones propias de la última campaña es una valiosa herramienta de análisis", enfatizó.

Valentinuz, uno de los más prestigiosos investigadores del cultivo de maíz de la Argentina, lidera un proyecto cuyo objetivo es identificar líneas e híbridos portadores de genes relacionados con altos niveles de fotosíntesis frente a diferentes tipos de estreses y determinar el grado de asociación con el rendimiento en grano.

"Si bien en cualquier lote de producción siempre hay estrés —exceso o falta de lluvias, vientos, calor, agroquímicos— que impacta en el rendimiento, los 3.000/4.000 kg/ha que se lleva el estrés hídrico en una campaña como la que está terminando, pueden reducirse mediante el mejoramiento genético. Estamos convencidos, sin embargo, que el progreso será mas rápido si continuamos con estudios más detallados que permitan entender los mecanismos fisiológicos subyacentes que contribuyen al mayor crecimiento desde el estado de floración en adelante", finalizó.

Cuatro aspectos claves

Utilizar buena genética

Un buen híbrido incluye alto potencial de rendimiento, tolerancia a estrés y características defensivas tales como tolerancia a enfermedades. Los híbridos muestran la mayor variación en potencial de rendimiento durante las campañas que se caracterizan por rendimientos altos como ocurrió la campaña 2006/07.

Por el contrario, en años menos favorables es posible identificar híbridos que toleran mejor el estrés ambiental (i.e., combinación de variables climáticas que producen una reducción del 20 al 30% del rendimiento). La mejor "vara" para medir la tolerancia al estrés ambiental es el rendimiento en ensayos que involucran distintas localidades (Red de Ensayos) debido a que captura estreses de distinta magnitud, duración y frecuencia.

Aprovechar al máximo la estación de crecimiento

El crecimiento de cultivo proviene de la acumulación de biomasa durante cada día multiplicado por lo días que crece. Así, los híbridos de ciclo completo (o ciclo largo) tienen mayores posibilidades de acumular más biomasa que los híbridos más precoces (o ciclo corto).

Además, y notable durante el ciclo 2007/08, los híbridos de ciclo completo tuvieron más chances de escapar al estrés hídrico. Así parece indicarlo una experiencia del Grupo de Ecofisiología y Manejo de Cultivo, en donde híbridos de ciclo completo superaron en un 47 % (10.274 vs. 6.992 kg/ha) a un grupo de híbridos precoces. No obstante, la decisión de utilizar el máximo de la estación de crecimiento siempre debería estar condicionada a las rotaciones y/o secuencia de cultivo que mejor combinen los criterios de sustentabilidad y rentabilidad.

Lograr el 90/95 % de intercepción de luz previo a la aparición de la panoja

En términos simples, un maíz maximiza la captura de luz cuando intercepta el 90/95% de la radiación incidente. La definición de la densidad de plantas, distancia entre surcos, fecha de siembra, fertilización y control de malezas están orientadas a generar antes de la floración una superficie de hojas de 3,5/4 m2 por metro cuadrado de suelo (índice de área foliar o IAF). Durante el ciclo 2007/08, muchos de los lotes de maíz tuvieron problemas para llegar a estos valores del IAF. En efecto, siembras tempranas con bajas temperaturas, escasa humedad de siembra y bajas temperaturas durante el período de crecimiento de las hojas resultaron en menor número de plantas, plantas más pequeñas y stand de plantas desuniformes, representando las primeras grietas de pérdida de rendimiento.

Asegurar el óptimo estado fisiológico del cultivo

La disponibilidad inicial de agua, las lluvias durante el ciclo, y la adición de nutrientes tales como nitrógeno y fósforo, son esenciales para completar el crecimiento vegetativo, asegurar el éxito de la fecundación (alto número de granos) y completar el llenado de grano (alto peso de grano). Esto se logra a través de altas tasas de fotosíntesis (el proceso por el cual la energía solar convierte dióxido de carbono en crecimiento). Durante la campaña 2007/08, lo lotes más afectados por la falta de lluvias fueron aquellos en donde la sequía coincidió con la floración y en menor medida en aquellos lotes donde la sequía coincidió con el llenado de grano. Sin embargo, los híbridos tolerantes a estrés tienen la habilidad para mantener el estado fisiológico de la planta aun ante condiciones adversas. La búsqueda de líneas o híbridos que mantengan altas tasas de fotosíntesis (y por lo tanto más crecimiento) después de la floración maíz es un desafío que enfrentan los programas de mejoramiento de maíz tanto públicos como privados.

Fuente: El Diario

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