El Maíz es clave en la rotación de cultivos y un insumo primordial para el desarrollo de distintas industrias, es fundamental en Entre Ríos porque permite la transformación de un producto primario en innumerables cadenas agroindustriales.
La industrialización del maíz es una de las actividades que genera mayor valor agregado, puesto que permite obtener gran número de productos que se consumen en forma directa o son insumos de otras industrias.
“La actividad principal es el maíz, desde la Bolsa de Cereales hace años que venimos trabajando en tratar de lograr un crecimiento del área dado que hoy la provincia es la principal productora de pollo del país. Tenemos las principales industrias avícolas, con un fuerte crecimiento del sector porcino, a lo que se le suma el consumo de los sectores ganadero y tambero. Entre Ríos no alcanza a producir lo que demanda de maíz, por lo que tenemos que traerlo de otras provincias” comentó a Campo en Acción el titular de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, Federico Solari.
Entre Ríos en la campaña que culmina logrará una producción de 1,3 millones de toneladas de maíz, de las cuales el 60% va a puerto con destino a la comercialización; mientras que para el consumo interno provincial (en la actividad avícola, ganadera, porcina y, en menor proporción, utilizada para los derivados de la molienda del grano) insumen aproximadamente 1.335.000 toneladas. Sólo la producción avícola demanda para la crianza de pollos parrilleros un rango de 850.000 toneladas de maíz.
A partir de estos datos extraídos del Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), se puede inferir que hay un faltante de 800.000 a 850.000 toneladas del cereal que en determinada época del año se debe importar de otras provincias para cubrir el consumo interno. Entre Ríos necesitaría producir al menos 2.152.000 toneladas de maíz por año, lo cual se condice con un incremento en la superficie sembrada de 95.000 a 100.000 hectáreas.
Este cereal mostró una disminución de la superficie sembrada en los últimos 40 años, pero un aumento considerable del nivel de producción, que estuvo asociado principalmente con el incremento de los rendimientos promedios de maíz por unidad de superficie. El cultivo de maíz en la campaña 1970/71 ocupaba el 88% del total de la superficie implantada en la Región Centro y el 50% de la producción, mientras que en la campaña 2010/11, los porcentajes fueron del 45% para la superficie sembrada y el 50% de la producción.
Según informes de MAIZAR, varias son las causas de este notable crecimiento en la producción, dadas por el mejoramiento genético, acompañado por la adopción de niveles tecnológicos que han impactado positivamente sobre el rendimiento de este cultivo. Pero la disminución de la superficie se debe a que hay un aumento del área destinada a cultivos oleaginosos, particularmente la soja, producto de una serie de factores económicos locales e internacionales. Este proceso se ha ido agudizando ante la mayor rentabilidad de la soja frente al maíz, y de la posibilidad de mantener en la rotación al trigo, ya que en muchas zonas entrerrianas se realiza el doble cultivo trigo/soja.
Pero ¿por qué se ha dado esta disminución? MAIZAR sostiene que en los últimos años, la caída en el área sembrada se explica en parte al avance de la soja tanto en áreas de la zona núcleo como en regiones marginales. Mientras que en los años 70, el área sembrada de maíz era de casi 4 millones de ha a nivel nacional, la aparición de la soja contrajo la superficie maicera a casi 3 millones de ha durante las dos décadas pasadas.
“Nuestra Bolsa de Cereales pretende en un periodo razonable lograr un autoabastecimiento del mismo y también generar un saldo exportable, es decir exportable desde el punto de vista que sea destinado al interior del país y a los mercados exteriores. Pero además tenemos industrias interesantes como la del etanol” expresó Solari durante la jornada de Maizar en Paraná.
“La avicultura y la porcina están en crecimiento, no tan así la lechería que está pasando por un momento crítico, y la cadena de valor del maíz es muy importante. Ésta significa mayor trabajo, mayor riqueza, incorpora gente a la actividad, y eso se vuelca tanto en el municipio, en las aldeas como las ciudades relacionadas con el sector agropecuario” remarcó Solari.
Uno de las metas a largo plazo consisten en discutir cómo hacemos para que Entre Ríos produzca el maíz que va a consumir, lo almacene y lo transforme en el momento que lo precise. Aumentar la superficie de maíz equilibraría la superficie de siembra y aportaría a una mejor rotación de cultivos, indispensable para la conservación del recurso suelo.
De la redacción de Campo en Acción