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Los riesgos del boom de los biocombustibles

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Para muchos es la solución para terminar con la dependencia al petróleo: La industria petrolera y ambientalistas advierten que los combustibles verdes puede causar el efecto contrario en el corto plazo: precios altos y calentamiento global.

Los biocombustibles pueden derrumbar los elevados precios en los surtidores y contribuir a la detención del cambio climático, señalan con entusiasmo sus partidarios.

Pero el auge mundial de los combustibles verdes puede causar precisamente el efecto contrario en el corto plazo, de acuerdo con ejecutivos de petroleras y defensores del medio ambiente.

El costo elevado del nuevo combustible terminará siendo transferido a los automovilistas por parte de la industria petrolera y el apuro por plantar más granos para la fabricación de biocombustible puede inducir a la quema de franjas de bosques vírgenes y acelerar el calentamiento global.

Temores políticos sobre el cambio climático, la seguridad energética y los elevados precios del petróleo han desencadenado una carrera para producir combustible alternativo a partir de azúcares, cereales y aceites vegetales, mientras se establecen disposiciones sobre las cantidades mínimas que deben ser mezcladas con combustibles fósiles.

Estados Unidos proyecta un total de 46 plantas de etanol, en 2011 Brasil tendrá 100 nuevos molinos de azúcar para la producción de etanol, mientras la Unión Europea prevé cuadruplicar el uso de cereales para biocombustibles en 2013, e Indonesia y Malasia destinarán dos quintos de su aceite de palma para biodiésel.

Sin embargo, comparado con la gasolina convencional, los biocombustibles son aún poco económicos en los países desarrollados y los elevados aranceles y costos de transporte presionan sobre las importaciones.

Y cuando la capacidad explote podría ocasionar un aumento de la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera, sostienen defensores del medio ambiente.

Una amenaza clave de elevados costos del biocombustible es un aumento en los precios en los surtidores.

Nuevas disposiciones en Estados Unidos, que requirieron un aumento del combustible mezcla, causaron una escasez de etanol y el aumento del costo fue transferido por los refinadores a las estaciones.

"De otro modo estarían vendiendo gasolina a pérdida," señaló Phil New, titular del área de biocombustibles de BP, el mayor consumidor de etanol para mezcla el año pasado en Estados Unidos según consigna Reuters.

La Unión Europea puede ser alcanzada por lo mismo.

El bloque ha establecido un mínimo del 7 por ciento de biocombustibles por volumen para 2010 comparado con el 1 por ciento que exige actualmente, de acuerdo con Darran Messem, jefe de la división Biocombustibles de Royal Dutch Shell, el mayor distribuidor mundial de biocombustibles.

Los estados de la Unión Europea están gradualmente transfiriendo la responsabilidad de satisfacer el objetivo a los refinadores -más allá de alivios impositivos- con el riesgo de que esto repercuta en mayores costos para los conductores de automóviles.

Problemas de producción

Otros problemas también se avecinan al final de la producción. La quema de biocombustibles arroja menores gases que los combustibles fósiles porque las plantas de las que son derivados los absorben.

La dificultad es que el aumento de la capacidad explotará en lugares como Indonesia y Brasil, donde las plantaciones del nuevo aceite de palma y azúcar podrían amenazar a la selva tropical.

Malasia está a punto de empezar a vender un 5 por ciento de diésel mezclado con aceite de palma en los surtidores domésticos en octubre, mientras Indonesia, que planea abrir seis millones de hectáreas para la plantación de material para biocombustibles, ha establecido una meta del 10 por ciento de combustibles verdes para 2010.

La dificultad para los refinadores es combinar esos objetivos sin dañar el medio ambiente a través de la deforestación.

"Ya hemos visto el ritmo de deforestación en el Amazonas," expresó el ambientalista George Monbiot. "¿Quién va a parar la apertura de espacios para el aceite de palma? ¿Quién hará sonar el silbato?," se preguntó.

Este es un problema que la industria petrolera dice que se está volviendo muy serio.

La Unión Europea está considerando la difusión de algún tipo de informe ambiental para poner la atención en lo que, según se espera, será un aumento de la importación del aceite de palma hacia el bloque.

"La Comisión está revisando sus directrices sobre biocombustibles y entre las propuestas posibles estamos considerando muy seriamente el uso de certificados originales," señaló un portavoz.

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