Según un índice elaborado por E&R, todos los sectores exportadores del agro -excepto los de aceite de soja- sufrieron un deterioro en la competitividad de sus precios, que a pesar de la devaluación, estarían peor que en 2001.
Las últimas mediciones, tomadas en abril de este año, señalan que la competitividad de los precios del sector están un 7.3% por debajo del nivel que tenían en diciembre de 2001, cuando se abandonó la convertibilidad.
La muestra de abril también reflejó una caída del 17.7% en la competitividad de los precios con respecto al mismo mes del año pasado. Sin embargo, el quiebre más profundo se dio a fin de 2008, cuando la competitividad estaba un 30% más baja.
El de exportadores de aceite de soja es el único sector de las ocho fracciones del agro que muestra una competitividad precio efectiva mayor que cuando se abandonó la convertibilidad. Algunos de los sectores más desfavorecidos fueron el del aceite de girasol, el trigo y el cuero. Este último registró una baja récord del 59.8%.
Cada vez más atados
A contramano de la clara baja en la competitividad de los precios, la economía argentina ha adquirido una dependencia creciente de los sectores exportadores del agro.
En los últimos años, el sector agropecuario se consolidó como el principal exportador de Argentina, dueño de más de la mitad del porcentaje de ventas 2003-2008 al exterior del país.
Las retenciones a las exportaciones de soja, girasol, maíz, trigo, carne y cuero representan el 75% del superávit primario del sector público nacional, en un país donde las exportaciones constituyen la cuarta parte del PBI.