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Los girasoles tiene más tecnología

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En la última campaña se sembraron en todo el país 250 mil hectáreas con girasoles Clearfield, una alternativa de control de malezas que consiste en la aplicación de un herbicida con amplio espectro y alta residualidad durante el ciclo del cultivo.

Además de la implantación de 160 mil hectáreas con alto contenido oléico, que responden a una demanda creciente de aceites para el destino industrial, en sustitución de aceites hidrogenados asociados a cardiopatías. La red de ensayos coordinada por Asociación Argentina de Girasol (Asagir) dispone de información calificada sobre el comportamiento de cultivares con estas tecnologías.

Tendencias

Dos de las tendencias más claras en materia de girasol, durante las últimas campañas, ha tenido que ver con el creciente uso de la tecnología Clearfield (CL) y la mayor presencia de cultivares alto oléico (AO) en los campos argentinos.

Durante el ciclo 2005/06, quienes optaron por el uso de la tecnología CL para el control de malezas sembraron aproximadamente unas 250 mil hectáreas. Por otro lado, los productores que apostaron al valor agregado en materia de girasol sembraron alrededor de 160 mil hectáreas de cultivares alto oléico.

Para acompañar este crecimiento cualitativo que viene protagonizando el girasol argentino, en el marco del Convenio Inta-Asagir se sembraron ensayos en cuatro localidades de diferentes regiones girasoleras –sur de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba– para caracterizar el comportamiento productivo de cultivares comerciales alto oléico y CL.

Recientemente, fueron presentados los resultados de los ensayos realizados con la participación de 12 empresas semilleras proveedoras de estas tecnologías en el país: ACA, Don Atilio, Advanta, SPS, Monsanto, Sursem, Don Mario, Nidera, Dow-Morgan, Syngenta, Pannar y El Cencerro.

Los técnicos evaluaron, para cada uno de los casi 40 cultivares analizados, momento de floración, altura, rendimiento y contenido de aceite, medido con resonancia magnética nuclear y la composición acídica por cromatografía gaseosa.

En el aspecto sanitario, tuvieron relevancia las evaluaciones sobre la intensidad de Marchitez por Verticillium y la podredumbre húmeda del capítulo de girasol causada por Sclerotinia sclerotiorum. También se presentaron los resultados de inoculación asistida de Sclerotinia sclerotiorum en capítulo de la campaña 2005/2006.

Aunque la disponibilidad de agua no acompañó en todas las localidades, el promedio de 3.260 kilos por hectárea, con 46,8 por ciento de aceite, en cultivares CL y los 3.055 kilos por hectárea, con 47,3 por ciento de aceite, obtenidos en AO en Balcarce reflejan el potencial productivo que, a la fecha, tiene la genética de estos girasoles.

En Manfredi, un área de suelos profundos con buen drenaje, los encargados de los ensayos fueron Daniel Álvarez y Daniela Dávila, del Inta.

Informes: www.asagir.org.ar; consultas@asagir.org.ar

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