Adquisiciones

Los frigoríficos brasileños siguen de compras en la Argentina

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Están en plena expansión, no sólo en el país sino también en Uruguay y Chile. Llegaron hace dos años y ya controlan seis plantas en el ámbito local.

Los frigoríficos brasileños parecen no haber detenido su interés en acaparar parte de las exportaciones de carne del país, luego de las adquisiciones de los últimos dos años. En 2005, Friboi, el principal procesador de carnes del país vecino, se quedó con Swift, el mayor del ámbito local, apuesta que incrementó el año pasado cuando compró dos plantas de la quebrada CEPA, y Consignaciones Rurales, que en total le habrían costado unos u$s 60 millones.

También en 2006, Marfrig, la segunda industria de Brasil, se quedó con AB&P, que perteneció a Pilagá, no se dijo por cuánto.

En las últimas semanas, volvieron a aparecer versiones sobre visitas de empresarios brasileños a plantas locales, aunque los interesados no lo reconocen. Gente de Friboi habría estado viendo recientemente Ecocarnes (ex Cocarsa), ubicado en la localidad bonaerense de San Fernando, y el cordobés Estancias del Sur.

Este último también habría sido visitado por Bertin, la tercera procesadora de carnes de Brasil desde que el año pasado fue desplazada por Marfrig. Esta firma, que está en expansión (el año pasado compró el quinto mayor exportador de carnes de Uruguay, Canelones) y aún no tiene operaciones en el país, también habría mostrado interés en el gigante Quickfood (dueño de la marca Paty, con plantas en Buenos Aires, Santa Fe y San Luis), aunque en ninguno de los casos se habría llegado por ahora a negociaciones concretas. De Marfrig, por el momento, no hay rumores.

Brasil, que históricamente no ha tenido carne vacuna de calidad, vivió un crecimiento espectacular en este negocio en los últimos quince años.

Las claves de esa expansión han sido el incremento cuali y cuantitativo de sus rodeos, con mejoramiento genético incluido, y una activa acción comercial y de marketing, que convirtieron al país en el mayor exportador mundial de carne. Por caso, en las revistas de las compañías aéreas se pueden ver abundantes avisos de spetto corrido y rodizios que prometen carnes hechas al mejor estilo gaúcho. Las parrillas, en cambio, brillan por su ausencia.

Logrado esto, los frigoríficos brasileños, ayudados por el banco estatal Bndes, han salido a expandirse a sus países vecinos, como Uruguay (donde además de Bertin, Marfrig compró Tacuarembó y la también brasileña Camargo Correa, PUL), Chile (donde Marfrig se quedó con el gigante Quinto Cuarto) y la Argentina, desde donde consiguen mercados que pagan más o productos de mejor calidad. La Argentina les proporciona ambas cosas, aunque poca previsibilidad.

Fuente: Cronista Comercial

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