A partir del 2002, el sector de la industria de la maquinaria agrícola alcanzó gran dinamismo, con demanda creciente de equipos y empresas que realizaron inversiones en desarrollo de nuevos productos, nuevos procesos de fabricación y nuevas, mejores y más grandes estructuras edilicias. Argentina se convirtió en un referente en muchas materias.
No obstante, promediando el 2008, las cosas cambiaron aceleradamente. Se impuso un freno a la actividad como pocas veces se ha visto. No porque los fabricantes no hayan pasado épocas difíciles, sino por la combinación de un mundo externo favorable a la actividad, más allá de la crisis global, mientras que el interno resultaba particularmente difícil. Pero vayamos por partes, y escuchemos un poco a los protagonistas, que dialogaron con Clarín Rural.
Gerardo Richiger, del establecimiento Richiger, de Sunchales, Santa Fe, que fabrica embolsadoras y extractoras y emplea a 95 personas, contó que "las ventas de los 3 primeros meses del 2009 son un 30% de lo que eran en los mismos meses del 2008. Repuntó un poco a partir de Expoagro, lo cual se debió al momento del año, propicio para las ventas de nuestros productos. Antes de ello, estábamos totalmente parados".
Respecto del mercado externo Richiger explicó que, "aunque la exportación también se redujo bastante, no lo hizo tanto como el mercado doméstico. Así es que estamos repartidos entre mercado interno y externo. El año pasado exportamos entre el 40 y el 45% de la producción. Si este año alcanzamos la mitad de la producción del 2008 estaremos satisfechos y sostendremos nuestra estructura, aunque sea perdiendo parte de nuestro capital de trabajo. En realidad, sólo aspiramos a mantener nuestro equipo de gente y la capacidad operativa, porque el mercado externo que hoy tenemos llevó unos tres años desarrollarlo".
Por su parte, José María López, de Pauny, en Las Varillas, Córdoba, fabricante de tractores y equipos viales con 450 personas trabajando, sostuvo que "las ventas durante estos meses son entre el 40% y 50% de lo vendido durante los mismos meses del año anterior. Esta reducción comenzó en marzo del 2008, pero como se venía de años muy buenos, como el 2007, la inercia nos permitió mantener nuestra estructura de trabajo. En octubre y noviembre del 2008, ante la persistencia de los factores adversos del mercado, estos se hicieron más notables".
López también habló del mercado de exportación y dijo que "de lo fabricado actualmente, algo así como la mitad está destinado a países como Brasil, Colombia, Cuba, Uruguay, Bolivia, Kazajstán y Holanda, los cuales ayudan a pasar este momento flojo de ventas".
Otro que contó sus pesares fue Luis Dadomo, de Metalfor, Marcos Juárez, Córdoba, con 530 personas empleadas. Dadomo aclaró que "enero es un mes para nosotros de unas 30 máquinas y este año salieron 6. Luego los meses siguientes suelen ser de 60 unidades, pero durante febrero seguían las ventas muy pobres. Ante esta situación, ideamos una condición de comercialización mediante la cual le reconocemos a un eventual comprador el 50% de las retenciones corrientes a los precios de los granos. Ello nos permitió alcanzar unas 30 máquinas, es decir la empresa recuperó movimiento, pero con operaciones que no generan ingresos. Con ellas sólo cambiamos el dinero, por lo que no podremos sostener esta operatoria indefinidamente".
Para Néstor Cestari, de Industrias Cestari, de Colón, Buenos Aires -fabricante de tolvas autodescargables, con 90 personas trabajando-, "entre el segundo trimestre del 2007 y el segundo trimestre del 2008, nuestras ventas bajaron el 46%, y entre el segundo trimestre del 2008 y el primer trimestre del 2009, volvieron a caer otro 46%. En marzo del 2008 los acoplados estaban fabricados listos para ser vendidos y entregados. Pero a partir de los hechos por todos conocidos, los usuarios dejaron de comprar. Y como es un mercado estacional, las ventas perdidas no se recuperan, si se recuperan, hasta el año siguiente. También Cestari explicó que exportan ininterrumpidamente desde 1995, "pero no dependemos de ellas, aunque ante la falta de mercado interno ahora sí nos sostenemos con ellas. ¿Nuestros clientes externos? Mercosur, Europa, Australia, y Sudáfrica", resume.
Alberto Gaviglio, de Akron y Micrón Fresar, de San Francisco, Córdoba, que fabrica tolvas autodescargables, embolsadoras, extractoras y acoplados semilleros, con 292 personas empleadas, también cuenta sus pesares: dice que las ventas cayeron un 80% hasta llegar a los valores actuales. El mismo Gaviglio, contó que "las exportaciones del segundo semestre del 2008 permitieron cerrar el año sin suspensiones de personal, en tanto que para la segunda parte del 2009 faltan prefinanciaciones para el comercio exterior".
Horacio Carlachiani, de Ombú, de Las Parejas, que fabrica una amplia gama de máquinas para la cosecha y postcosecha, incluidos remolques para camión- explicó que "las ventas están un 30% por debajo de los valores normales y podremos mantener una actividad corriente hasta el mes de abril incluido, debido a que esta es la época de venta de muchos de nuestros productos. Luego la incertidumbre es grande, y probablemente sufriremos lo que hoy sufren las fábricas de sembradoras".
Justamente, Juan Carlos Silvi, de Erca, en Armstrong, Santa Fe, fabrica sembradoras, con 80 empleados. Sostuvo que "las ventas se han reducido en un 95% y soportamos esta situación todo lo posible con la ayuda del envión que traíamos de las buenas ventas del pasado, que duró hasta fin de octubre del 2008. Pero, ahora, la situación es otra".
Para Horacio Fernández, de Trafer, Tres Arroyos, Buenos Aires, que fabrica plantas de silos, sistemas de transporte y aireación de granos, con unos 80 empleados, "con una demanda normal, la competencia por las operaciones ahora es cuerpo a cuerpo, y nuestra trayectoria en el mercado nos juega a favor, debido a que hoy, en lo nuestro, se valora la calidad. Sin duda se han conjugado 3 factores: el clima, el conflicto campo-Gobierno y la crisis global. El primero fue el de mayor influencia. Ahora, el 2009 se presenta algo más difícil que el 2008".
Y volviendo a las sembradoras, otro que traza un difícil panorama es Enrique Bertini, de la firma que lleva su nombre, ubicada en Rosario, Santa Fe, donde trabajan 125 personas, quien le dijo a Clarín Rural que "entre enero y marzo del 2008 vendimos unas 80 máquinas, mientras que hoy llevamos, apenas, 1 ó 2 unidades". Clarito.
Fuente: Juan B. Raggio para Clarín