La multinacional estadounidense tomó el martes la decisión de no asistir al “piso” en protesta por el acercamiento entre la Bolsa y la Federación Agraria Argentina (FAA). Ambas entidades comparten la preocupación por el debilitamiento del mercado de granos a raíz de, entre otros temas, el sostenido aumento de la compra directa de exportadores a productores (esquivando al corretaje y el acopio), aunque difieren en el tipo de la solución necesaria ya que la Bolsa apuesta al libre comercio y los federados a las regulaciones.
El martes por la mañana, se supo que el vicepresidente de FAA, Omar Barcheta, anunció la intención de la entidad federada de “preparar un nuevo proyecto de regulación del mercado”, y tras quejarse del “avance exportador”, señaló que “hasta en la Bolsa de Rosario hay preocupación porque se está vaciando el comercio en el mercado por el avance de la compra directa, que a la larga dejará en desventaja al productor por la desaparición de un precio de referencia real”.
Cargill interpretó sus dichos como una agresión y luego de gestionar sin éxito que la Bolsa se expida públicamente en defensa de la exportación y se despegue de la avanzada reguladora federada, anunció ese mismo día que dejaba de operar físicamente en el recinto de Rosario y que sólo haría operaciones telefónicas.
Ayer por la mañana, ejecutivos de las principales casas exportadoras se reunieron en la oficina de Bunge en el Edificio Torre para analizar la situación. Allí se conoció que la decisión de la Bolsa siempre había sido mantenerse al costado del proyecto regulador de FAA.
Por la tarde, cuando llegó la hora de los negocios, Cargill se mantuvo firme y sus operadores no estuvieron en el recinto. La empresa hizo sus negocios por teléfono y mail. Fue así que ofreció precio por maíz, trigo y soja y concretó un interesante volumen de negocios, pero a diferencia del martes, cuando literalmente comió la oferta de maíz por los buenos precios ofrecidos, esta vez Oleaginosa Moreno y Toepfer encabezaron las operaciones. En el recinto, en tanto, el resto de las grandes exportadoras (como Bunge, Dreyfus y ADM) operaron con total normalidad. ¿Cambiará algo en la rueda de hoy? ¿Hasta cuando Cargill se mantendrá afuera?
Si bien la decisión de no “bajar al recinto” tiene un impacto comercial y operativo acotado, es un fuerte gesto político, que directivos de la Bolsa interpretaron como un “vació” de la exportadora con la actual gestión.
La "comidilla" del coctail
La decisión de Cargill fue la comidilla de las conversaciones en el hall central de la Bolsa donde se sirvió el coctail tras el remate del primer lote de soja.
El más duro fue el propio Barchetta, quien calificó de "locura" la respueta de la exportadora . También se pronunció el presidente del Centro de Corredores de Cereales, Gino Moretto, quien tuvo un mensaje conciliador . Y, por su parte, Alberto Padoán, referente de Vicentín y ex director de la Cámara de la Industria Aceitera, calculó que con la llegada de la super cosecha todo se calmará porque habrá mucha soja para repartir por todos los canales comerciales.
También supo que autoridades de las Sociedad Gremial de Acopiadores de Rosario expresaron a un alto funcionario de la Bolsa la coincidencia con el temor de la FAA del avance exportador sobre otros eslabones del comercio.
Por su parte, Cargill tuvo quien lo defienda, tanto en el piso como a nivel dirigencial. Un muy alto funcionario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires hizo comentarios a directivos de la Bolsa local sobre la conveniencia de apoyar a la exportadoral ante la embestida federada. En paralelo, una de las principales espadas en Rosario de una corredora porteña, estuvo convocando el martes en el recinto a operadores para mostrar públicamente respaldo a Cargill.
En tanto, en el corretaje las opiniones fueron diversas. A algunos no les gusta la cercanía a FAA y otros están preocupados porque cada año tienen menos participación en los negocios. Están los que comprenden la molestia de Cargill y los que les pareció excesiva su respuesta. También los que creen que hay una guerra no declarada entre Bolsa y exportación.
Muchos coincidieron en que también podría haber precipitado la embestida de Cargill heridas todavía abiertas de las recientes elecciones presidenciales en la Bolsa.
Pero sí hubo algo que casi unió a todos los corredores fue que el tema de la "defensa del piso" siga siendo la bandera de la gestión, pero que el conflicto no se traslade y dirima en la prensa, y que primen las ganas de ambos lados de dialogar y consensuar y no de querer romper.
Y otra creencia más o menos generalizada fue que la FAA deliberadamente salió a intentar sumar a la Bolsa a su proyecto de ley agraria sabiendo que por el peso de las institución su avanzada puede lograr más consenso en el campo, sobre todo en las otras entidades de la Mesa de Enlace menos adeptas a la regulación como la Sociedad Rural.
Amuchástegui se planta
Por su parte, el presidente de la Bolsa, Cristián Amuchástegui, se mantuvo firme en su postura de que la entidad no debe pedir disculpas por un ataque a la exportación que, sostiene, no hizo y que tampoco debe desligarse de un proyecto regulador del que, aclara insistentemente, nunca fue parte porque defiende el libre comercio.
“Coincidimos en algunos objetivos con la FAA, como la necesidad de fortalecer los mercados para que no haya desbalances en la comercialización y poner freno a los riesgos que ello conlleva. La FAA nos invitó a una mesa de trabajo para analizar cambios en el comercio de granos. Por ahora, nosotros decidimos no concurrir y ver qué rumbo toman con sus sugerencias, porque la Bolsa cree en el libre mercado y no comulga con las propuestas de juntas reguladoras. Pero sí comprometimos asesoramiento y estamos abiertos a la búsqueda de consensos con FAA, si el objetivo es que los cambios que necesite la comercialización tengan como horizonte hacer que el mercado sea más grande, transparente, libre, con muchos operadores, y con exportadores comprando y productores vendiendo. La exportación es parte fundamental y no estamos en su contra”, resaltó finalmente.
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez