La asamblea abierta convocada por la Cámara de Diputados para debatir el futuro de los Esteros del Iberá culminó anoche dejando en los asistentes un sabor a catarsis. Treinta y cuatro fueron los oradores que expusieron sus posturas respecto del Plan de Manejo del humedal impulsado por la Fundación Ecos. Todos rescataron la posibilidad de diálogo y participación planteada y quedó abierta la posibilidad de conformar una Mesa de Trabajo para analizar más profundamente la temática. Quienes estuvieron a favor, resaltaron la necesidad de reglamentar leyes vigentes y preservar la Reserva. Los detractores arguyeron que se les expropiarían sus tierras y rechazaron la extranjerización de las propiedades. Más allá de la existencia de posturas que aparecen a priori como inconciliables entre ambientalistas y productores rurales, los participantes de la histórica jornada de debate que tuvo lugar en el recinto legislativo coincidieron en señalar lo auspicioso del diálogo y de que cada sector pusiera dejar asentada su postura respecto del manejo que deben tener los Esteros del Iberá. “Es una fiesta de la democracia” celebró Josefina Meabe de Mathó, presidente de la Cámara baja. “Fue un acto democrático que demostró la madurez y la comprensión de todos los que intervinieron y cuyos intereses son contrapuestos y muy fuertes” dijo a momarandu.com. Consultada sobre si las distancias entre las posturas de las partes imposibilitaría el alcanzar un objetivo conjunto, Mathó respondió sucintamente: “Lo importante fue que pudieran expresarse”. Adelantó que la Cámara implementaría la figura de la audiencia pública y que la documentación que a partir del jueves debiera recibir por parte de los oradores sería luego facilitada a los interesados en acceder a ésta. Consideró que ello recién tendría lugar en febrero del 2006 en vistas a la proximidad de la finalización del año. También la reunión fue festejada por Sofía Heinonnen, la bióloga que cumple funciones técnicas para Douglas Tompkins, a pesar de haber sido una de las oradoras más abucheadas por los presentes. “Estoy muy bien impresionada por la participación ciudadana. Fue un debate sano aunque hay mucha desinformación en lo que a las actividades de Tompkins se refiere” opinó. “Espero que aquí surja una recomendación del Poder Legislativo hacia el Ejecutivo y que se llame a una Mesa de Diálogo con la participación de profesionales donde los actores tengan representatividad. Creo que no se trata de posturas irreconciliables ya que es posible preservar el medio ambiente y al mismo tiempo llevar adelante una producción sustentable”. Daniel Filigoy, titular de la Asociación de Plantadores de Arroz, consideró que el encuentro tuvo intervenciones “muy ricas”. “Hubo apasionamiento, hubo nacionalidad bien entendida, hubieron argumentos concretos sobre la conservación de los recursos y cuestiones vinculadas a sus habitantes” declaró a este medio. La entidad manifestó su rechazo al plan debido al recorte que éste supondría a la productividad de un cultivo que aparece como floreciente. Ricardo Mathó Meabe, presidente flamante de la Asociación de Sociedades Rurales e integrante de Iberá-Patrimonio de los Correntinos dijo a momarandu.com que “estaba muy conforme con el desarrollo del debate” y opinó que “todos se enriquecieron con él”. Esta Asociación –como todas las que esta tarde expusieron- fundamentó el rechazo al plan de manejo por considerar que Ecos “no dijo la verdad respecto de sus intenciones: expropiar las tierras”. Los que defienden el plan de manejo impulsado por Ecos del Iberá se refieren a la vasta legislación que debe ser cumplida, a la imperiosa necesidad de proteger al humedal de la contaminación que ocasionan los visitantes y turistas, a las modificaciones que se producen en la geografía y el medio ambiente con la construcción de obras sin autorización estatal. Quienes rechazan el plan fundamentan su postura en la "oscura" vinculación de Tompkins con entidades financieras internacionales y el mismo gobierno norteamericano; en el caso de los productores se critica la expropiación de tierras que el proyecto a su juicio incluye y la idea de que una ONG "les diga que plantar y como hacerlo". Otro de los puntos que generó rechazo fue la expulsión de pobladores rurales de las áreas adquiridas por Tompkins, lo que fue negado por Heinonen en su momento. momarandu.com