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Los economistas piden medidas para frenar escalada inflacionaria

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La falta de definiciones macroeconómicas y los recurrentes episodios políticos que alimentan la incertidumbre y las expectativas generan un combo que, según varios economistas, hacen de la inflación un problema que ya no es tan fácil frenar.

A pocas horas de que el Indec dé a conocer la cifra de inflación del mes pasado, que distaría mucho del dato real, los analistas privados volvieron a encender una luz de alerta. Contra un Indice de Precios al Consumidor (IPC) oficial que oscilará en torno al 1/1,5%, las consultoras proyectan una inflación de marzo que oscila entre 3% y 4% y ya estiman que en el año la cifra real superará el 25 por ciento.

La falta de definiciones macroeconómicas y los recurrentes episodios políticos que alimentan la incertidumbre y las expectativas generan un combo que, según varios economistas consultados por El Cronista, hacen de la inflación un problema que ya no es tan fácil frenar. Y menos aún en un escenario en el que el consumo se mantiene en niveles altísimos.

Los analistas, sin embargo, siguen dando sus recetas para que los precios se encaminen en un sendero de desaceleración: control del gasto público, avanzar en una política monetaria menos expansiva, moderar la política de ingresos y generar un clima de previsibilidad económica que fomente la inversión.

Pero no es lo único que hace falta para frenar esta escalada. Moderar las expectativas es la principal tarea que tiene hoy el Gobierno. Con un IPC manipulado, un equipo económico que sigue sin anunciar un nuevo índice confiable y un escenario político enrarecido producto del conflicto con el campo –que generó escasez y mayor presión sobre los precios–, la incertidumbre respecto de cuál es el nivel de precios real es cada vez mayor y los comercios minoristas buscan cubrirse de la inflación mediante una mayor recomposición de los márgenes.

"El mayor peligro es tener inflación con estancamiento, porque en ese caso, la recaudación de impuestos también se vería perjudicada. El Gobierno tiene que reaccionar para frenar las expectativas de precios", señaló Rodolfo Santángelo, director de M&S Consultores, en tanto que agregó que "empieza a ser inflación maligna". "Los servicios suben dos veces en un semestre, cuando antes subían una vez al año. Estamos ante una aceleración, que no es espiralización, ni hiperinflación ni indexación. Sí es estar un escalón más alto", manifestó.

Por su parte, el economista Eduardo Curia consideró que "se está llegando a niveles de febrilidad inusitados y ello realimenta las expectativas" "La incertidumbre hace que todos tengamos nuestro propio índice. A mi me está preocupando este juego de expectativas empinadas que reflejan las encuestas", aseguró.

Pero más allá de las expectativas, los analistas también ponen reparos en el manejo de la política macroeconómica para controlar la inflación. La mayoría coincide en que para este año, con una política salarial ya jugada y un nivel de préstamos al consumo altísimo, el Gobierno podría avanzar en una política de moderación vía la reducción del gasto público y la restricción de la política monetaria. Recuperar niveles de superávit fiscal en torno al 4% o más del PBI le permitiría al Tesoro tener caja suficiente como para ayudar al Banco Central a mantener estable el tipo de cambio sin riesgos inflacionarios.

"Debería existir una sintonía entre las políticas monetarias, fiscales y de ingresos", consideró el economista Dante Sica, quien agregó, sin embargo, que con la discusión salarial ya planteada –con ajustes del orden del 20%– y una demanda que todavía sigue creciendo fuerte, no hay demasiado margen para ajustar vía el consumo privado. Lo que sí puede hacer el Gobierno es moderar el aumento del gasto público, señaló Sica. "Hubo una desproporción entre el ritmo de crecimiento del consumo y de la inversión", apuntó Curia. Y la inversión llega con señales de previsibilidad que el Gobierno no está enviando al sector privado.

Respecto de la política salarial, Aldo Ferrer consideró que aunque "es legítima la incorporación de la política de ingresos para administrar la puja distributiva, también es necesario administración la demanda agregada, de tal manera que subsistan los espacios de rentabilidad que son los que dan lugar al crecimiento".

Para Aldo Ferrer "es necesario administración la demanda agregada" para mantener la rentabilidad empresaria y el crecimi-

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Desde un perfil industrialista, para Dante Sica "debería existir una sintonía entre las políticas monetarias, fiscales y de ingresos"

Eduardo Curia señaló que "la incertidumbre hace que todos tengamos nuestro propio índice". "Me preocupa este juego de expectativas empinadas"

"El mayor peligro es inflación con estancamiento, porque la recaudación de impuestos también se vería perjudicada", advirtió Rodolfo Santángelo.

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