Cómo funciona

Los detalles del monitoreo a la carne

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Desde la semana próxima, todas las empresas que compran vacunos deberán declarar sus precios, por correo electrónico, a la Secretaría de Agricultura.

Con dicha información, el organismo elaborará precios de referencia para la hacienda, con la explícita intención de sacar lustre a los valores que surgen del histórico Mercado de Liniers. El Gobierno había prometido dar ese paso: en plena "guerra de la carne", hasta el presidente Néstor Kirchner puso bajo sospecha ese tradicional sistema de precios ganaderos.

La Oficina de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) emitió ayer una resolución que creó el "Sistema Informativo de Precios Bovinos". La norma obliga, en un primer paso, a todos aquellos que adquieren cada año unos 13 millones de cabezas para faena a informar los precios de cada operación hasta 48 horas después de la matanza de los animales. En esa canasta ingresan tanto frigoríficos como "matarifes".

A fines de 2005, cuando el ganado se disparó y esa suba se trasladó a las carnicerías, el Gobierno puso una lupa sobre Liniers, un mercado fundado cerca de 1890 que desde hace por lo menos siete décadas impone los precios de referencia. Entonces, varios funcionarios fustigaron a los consignatarios que operan en dicho mercado, acusándolos de "manipular" las operaciones. Luego vinieron la suba de retenciones a la carne y la suspensión de las exportaciones. El ganado está 25% más bajo. Pero igual el Estado decidió impulsar su propio monitor de precios.

El sistema será puesto a prueba durante un mes, y en una primera etapa abarcará Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, que concentran 80% de la faena. Las empresas deberán informar sus precios en carácter de declaración jurada. Para los posibles infractores, la resolución prevé las sanciones de la Ley 21.740 de 1978. Es la que definió las funciones de la extinta Junta Nacional de Carnes.

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