Los expertos coinciden en que el gran desafío de la agricultura familiar es definir estrategias que apunten al desarrollo, mayores rendimientos y rentabilidad de la actividad, sin atentar contra el equilibrio del medio ambiente. Para debatir sobre este y otros temas, esta semana se reunió en Mar del Plata la XIII Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF), que se realizó paralelamente a la Cumbre Iberoamericana de Ministros de la Agricultura.
Al encuentro asistieron más de 300 productores, técnicos y funcionarios de las áreas de desarrollo rural de varios países.
Una de las actividades más atractivas del encuentro de agricultores familiares fue el seminario sobre agroecología, que contó con la participación de referentes del INTA, del Ministerio de Desarrollo Rural de Brasil y de varios representantes de las organizaciones de productores.
"Hoy, el INTA, como un instrumento tecnológico del Estado, es quien se dispone a generar tecnologías apropiadas para un sector que estuvo históricamente relegado", destacó en este seminario el director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (Cipaf) del INTA, José Catalano.
En este contexto, Catalano apuntó que desde el Cipaf se desarrollan seis proyectos nacionales vinculados a la comercialización, uso de maquinaria, caracterización, agroecología, agua y energías renovables. "Priorizamos esto junto a las organizaciones porque son los temas más demandados por los agricultores familiares", destacó.
Catalano resaltó algunos avances concretos en la adaptación de tecnologías que buscan resolver problemas estructurales de acceso a la tierra, el agua y la comercialización. Puso como ejemplo el equipo móvil de potabilización de agua, las pruebas para combatir el arsénico (un problema que afecta a cuatro millones de personas) o un prototipo de cosechadora de caña de azúcar, que resolverá problemas a más de cuatro mil cañeros del NOA.
El funcionario también señaló las investigaciones que avanzan en el relevamiento de las 144 ferias que funcionan en el país y que hoy se desarrollan tan sólo en un 6% de los municipios de la Argentina, pero que constituyen alternativas genuinas de la economía social que se pueden multiplicar en los 2200 municipios de nuestro país.
La Nación