Arrendamientos

Los campos para sembrar soja se negocian con hasta 15% de aumento

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Con la soja fresca que obtuvieron de la campaña que acaba de terminar, los productores ya negocian la próxima siembra y enfrentan la inflación del valor de los arrendamientos. El aumento ronda un promedio de entre 10% y 15%.

Según el presidente de Artegran, César Gagliardo, el aumento del precio de los arrendamientos ronda un promedio de entre 10% y 15% respecto de la campaña pasada, cuando había pocas certezas sobre la calidad de la cosecha. Pero las lluvias registradas desde la primavera de 2009 lograron una campaña excelente para la soja y el maíz.

El aumento del precio de los arrendamientos se explica, en parte, por las buenas expectativas de cosecha para este año pero también, según Gagliardo, por la mejor calidad de los campos tras las lluvias.

Ambos factores explican la suba, pese a que el precio local de la oleaginosa está muy por debajo al valor de la campaña que cerró a mediados de 2009, cuando apenas se cosecharon 32 millones de toneladas. Entonces, la tonelada en Rosario se pagaba unos $ 1040 contra los cerca de $ 900 actuales.

Eduardo Fitz Gerald, director de Compañía Argentina de Tierras, explicó que los valores de los arrendamientos están entre 5% y 10% por encima del año pasado, mientras que para Carlos Pechini, de Nordheimer, los campos recuperaron los precios que habían perdido el año pasado, cuando las malas perspectivas hicieron que los precios de los arrendamientos decayeran.

Con el aumento, el techo del valor del arrendamiento de un campo para soja está cerca de los 18 quintales para casos puntuales, de muy buena calidad, mientras que el piso está cerca de lo 8 quintales, para la zona central del país.

El optimismo sobre la evolución de las cosechas de este año se ve también en el tipo de contrato que se está imponiendo en el mercado. Mientras el año pasado el arrendador en muchos casos tuvo que compartir el total del riesgo de la siembra cobrando al final del ciclo un porcentual según rendimientos, este año más arrendatarios se animan a adelantar una parte y luego ajustar el pago definitivo a los resultados de la cosecha.

De todas formas, según Fitz Gerald, los arrendatarios están más selectivos. En los últimos años -en especial entre 2005 y 2008- los productores tenían que pelearse el lugar para sembrar, pero ahora afinan el lápiz y no pagan de más por un campo que no les va a rendir lo que esperan.

"Hay tres factores que le ponen un techo a los valores de los arrendamientos", indicó Gagliardo, "la incertidumbre frente a las políticas del Gobierno, el aumento del costo de los demás insumos, principalmente por el gasoil, y los pronósticos que hablan de un ciclo algo más seco".

La demanda sostenida por campos para sembrar se nota en las consultas que reciben las inmobiliarias. Aún así, la decisión y el cierre de las operaciones está demorada respecto de otros años por la incertidumbre política y de precios en general.

Fuente: El Cronista - Julieta Camandone

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