La primera semana de diciembre (del 2 al 8) presentó una oferta de agua pobre en el territorio provincial, exceptuando zonas del pre delta, las islas y el sur del Gualeguay, donde se observaron algunas tormentas con registros más generosos, principalmente el martes. Según el informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, los acumulados decaen hacia el interior del territorio, donde los montos no alcanzan a superar en muchas localidades la barrera de los 5 milímetros.
Los sistemas precipitantes de gran volumen se mantienen en el centro norte de la Mesopotamia y en el este del Noroeste Argentino, y perfilan un comienzo más exigido para las provincias del centro, algo que puede revertirse a partir de mañana.
Se espera que además del reposicionamiento del aire húmedo, las próximas jornadas impongan temperaturas muy exigentes sobre Entre Ríos en particular y en general sobre todo el centro norte del país. Este combo de variables forzará las condiciones de inestabilidad que seguramente se establecerán con el correr del sábado y posiblemente se proyecten hasta avanzada la semana próxima.
A partir de los datos del informe se desprende que es necesario y perentorio que las lluvias ganen volumen. Los milimetrajes observados la semana pasada plantean una carrera perdida y los cultivos recientemente implantados pueden acusar recibo de la falta de agua.
El fenómeno de El Niño no está resultando en aportes que resulten en sobreofertas de agua sobre el suelo entrerriano.
El panorama hídrico sobre la franja central presenta mejoras sobre el territorio cordobés y el centro norte de Santa Fe, pero mantiene en vilo a un corredor que desde la zona de influencia de Rosario se despliega hasta las zonas agrícolas de Uruguay. Es decir gran parte de las zonas más productivas de Entre Ríos necesitan que el paso pluvial se vuelva más generoso. El nuevo período de inestabilidad puede traer respuestas