Cuasi monopolio

Los camiones llevan el 83% de los granos

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En sintonía con las estadísticas históricas, el año pasado, los camiones fueron los responsables de transportar el 83% de las 76 millones de toneladas de granos que dejó la pasada campaña agrícola, de las cuales 17 fueron para consumo interno.

Ya sea para consumo interno o para la exportación, el transporte automotor de cargas se constituye en Argentina en el medio por excelencia que utiliza la cadena agropecuaria para mover sus producciones hacia los mercados granarios, los centros industriales y las terminales portuarias.

En sintonía con las estadísticas históricas, el año pasado, los camiones fueron los responsables de transportar el 83% de las 76 millones de toneladas de granos que dejó la pasada campaña agrícola, de las cuales 17 millones de toneladas se destinaron a consumo interno.

Para la campaña que está a punto de terminar, se espera que la utilización de camiones se mantenga en ese nivel o sea superior porque se aguarda que el ciclo finalice con una producción récord cercana a las 100 millones de toneladas, de las cuales casi 48 millones serán aportados por la soja.

Según se desprende del informe preliminar del Transporte de Granos en la Argentina, elaborado por la Dirección de Mercados Agropecuarios, en 2006, los camiones llevaron 63 millones de toneladas.

Mientras tanto, se transportaron 12 millones de toneladas por las distintas líneas ferroviarias, es decir 15,7% del total. Por su parte, se utilizaron barcazas, principalmente en la hidrovía Paraná–Paraguay, para movilizar otro millón de toneladas, apenas 1,3% de la producción total. Las estadísticas dieron cuenta que en 2006, se exportaron 53 millones de las toneladas de granos.

La alta participación del camión en el flete interno está relacionada con las condiciones propias de la cadena productiva. Los centros de acopio generalmente se encuentran en las mismas zonas productoras o dentro de un radio de 20 kilómetros y a una distancia media de 300 kilómetros de los centros industriales y terminales portuarias. Esas distancias justamente hacen más rentable al transporte automotor que al ferrocarril, donde la ventaja aparece con la acumulación de kilómetros.

En ese marco, el informe oficial comparó los costos de flete para las distancias mayores a 300 kilómetros. Para esa cantidad de recorrido, el camión costó el año pasado un promedio de $ 49,86 por tonelada, mientras que el valor del tren para el mismo recorrido y volumen apenas llegó a $ 17. Cuanto más larga es la distancia, mayor ventaja competitiva adquiere el tren que, no obstante, está condicionado por la falta de inversión en redes.

Fuente: El Cronista Comercial

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