Los cambios climáticos experimentados en el Planeta tienen una particular repercusión en el Nordeste argentino. Es que las provincias de Corrientes y Misiones (en particular) y Chaco y Formosa (en menor grado) tienen la influencia de los cambios que provocó la represa de Yacyretá, enclavada en pleno corazón de la Cuenta del Plata.
El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), reunido en París en marzo, indica que "si se cumplen las previsiones de los expertos, la Argentina deberá enfrentar durante este siglo un aumento de las tormentas y del granizo; una creciente incidencia de enfermedades como el mal de Chagas, el dengue y la malaria; la migración de los peces característicos de sus aguas e, incluso, la desaparición de cultivos, como el maíz y el trigo".
El análisis para nada alentador para nuestro país reviste un alto grado de veracidad, pero a entender de profesionales investigadores del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste, carece de profundidad, agravando el panorama con los parámetros que ellos cuentan.
La insuficiencia de datos y de elementos con que cuenta precisamente esta institución, indican que no solamente estas enfermedades (chagas, dengue y malaria) volverán a golpear a la población sino que la cuestión se agrava con otras que se ven potenciadas en su desarrollo.
Desde el punto de vista epidemiológico, otras patologías consideradas superadas encuentran en las condiciones generadas por las modificaciones en el clima y el medio ambiente, el campo propicio para su desarrollo.
Son los casos de la leishmaniasis, esquistosomiasis, leptospirosis, fiebres hemorrágicas, fiebre por virus del Nilo Occidental, hantavirus, fiebre amarilla, y otras, en un contexto donde quizás los sistemas sanitarios encuentren una barrera al momento de desatarse algunos casos para encarar alguna acción.
Sin embargo, la reciente experiencia del dengue posibilitó poner en práctica técnicas que llevaron al control de la enfermedad y el vector, en una tarea conjunta entre varios organismos del Estado, lo que demostró que los esquemas de trabajos están aceitados.
Pero no sólo se trata de enfermedades con nomenclaturas comúnmente conocidas las que padecerán los habitantes de la región. Se dará además un incremento de las diarreas y las neumopatías, particularmente en desnutridos, y otras patologías no infecciosas como las cardiovasculares, politraumatismos, oncológicas, etc.
Pero el calentamiento global por la emanación de gases y la falta de control en la tala y poda de selvas y bosques, no es el único factor que hace que la región se vea afectada por estas enfermedades.La presencia de la represa hidroeléctrica de Yacyretá tiene una importante influencia en la modificación de los parámetros climáticos desde que se puso en marcha hace aproximadamente 10 años.
El impacto de la enorme muralla de contención de agua, el espejo de agua del lago de la represa y la modificación de la velocidad de las aguas tuvo su repercusión con notorias modificaciones en el clima. Un claro ejemplo de ello es la costa de la isla Apipé, ubicada frente a la represa, la cual presenta una importante degradación de su costa. Científicos y ecologistas advirtieron que en unos años, incluso se podría producir la disminución de la tierra, peligrando la existencia misma de la isla, donde está ubicado el municipio correntino de San Antonio de Apipé.
A través de estudios realizados se comprobó que en el área de influencia de la represa, en siete años, la temperatura máxima promedio aumentó 1,3º C y la mínima promedio 0,6ºC.
Encarar la prevención y lucha con programas a largo plazo, enmarcados en una política de Estado, es una medida imprescindible ante el serio desafío que ello implica.