El negocio de los biocombustibles va a desarrollarse en el marco de un fuerte intervencionismo estatal, ya que el Ministerio de Planificación fijará el precio para la venta.
Ya la ley 26.093 de Biocombustibles hablaba de "precios de referencia", pero el Decreto Reglamentario 109/07 refuerza la incidencia del Estado al decir en su artículo 12 que las adquisiciones de a las empresas promocionadas se realizarán a los valores que determine la Autoridad de Aplicación.
Agrega que "dichos valores serán calculados propendiendo a que los productores, que operen en forma económica y prudente, tengan la oportunidad de obtener ingresos suficientes para satisfacer todos los costos operativos razonables aplicables a la producción, impuestos, amortizaciones y una rentabilidad razonable, de tal modo que la misma sea similar al de otras actividades de riesgo equiparable o comparable, y guarde relación con el grado de eficiencia y prestación satisfactoria de la actividad".
También pone bajo la regulación de la autoridad del Ministerio de Planificación todas las etapas: producción, mezcla, comercialización, distribución, consumo y uso, y en lo que hace a la parte técnica, intervendrá la Secretaría de Energía, de Daniel Cámeron.
Ricardo Fisch, del estudio KPMG consideró que, frente a los beneficios impositivos que ofrece la ley para los productores del biocombustible, "la verdadera promoción es darle al producto para la mezcla el cupo obligatorio del 5% de mezcla de etanol para las naftas y de aceite para el gasoil que se vendan en todo el país".
La obligación de la mezcla con los combustibles fósiles comienza en 2010 pero se puede adelantar, según el decreto reglamentario. Esto ocurriría si hay plantas que empiecen a producir biocombustibles.
Fisch comentó que hay muchos proyectos "en las gateras" pero que no se presentan al Ministerio de Producción porque las compañías están esperando la letra chica de los aspectos técnicos que debe emitir mediante resoluciones la Secretaría de Energía.
Esos entes estatales, según la ley, tienen que dirigir la promoción impositiva a los proyectos regionales, pymes o de productores agropecuarios.
Pero, además, es crucial saber el precio que fijará el Ministerio de Planificación, porque "si es más negocio producir aceites y etanol como biocombustible, que vender estos productos como comestibles, puede haber un boom de producción".
Fisch explicó que los beneficios fiscales son sobre todo financieros, ya que al optar por la devolución anticipada de IVA o la amortización acelerada en Ganancias se están recuperando créditos, y en cada proyecto se deberá evaluar cuál de las opciones es la más atractiva. En cambio, dijo, la exención de impuestos a los combustibles es un beneficio directamente económico.
El negocio del biodiesel abarcaría, calculó Fisch, 650.000 toneladas, con 20 plantas produciendo entre 35.000 y 45.000 toneladas cada una.
En cuanto a la exportación, el destino más atractivo, y al que se le podrá vender a precios libres aunque sin promoción impositiva, es Europa que no tiene demasiadas posibilidades de desarrollar biocombustibles y determinó la sustitución para 2010 en un 5,75%. Pero las empresas que sean autorizadas para exportar tendrán que demostrar primero que está suficientemente abastecido el mercado interno.
Fuente: Cronista Comercial