El crecimiento del área sembrada de arroz no vendrá acompañado de un incremento de producción, ya que los rindes se encuentran limitados por las condiciones climáticas que estuvieron vigentes en parte de la campaña, provocando falta de temperatura y radiación. Así lo confirmó a LA HORA DEL CAMPO el Ingeniero Agrónomo Nicolás Spinellí, quién especificó “Se obtienen alrededor de 7 mil kilos o un poco más, con cultivos sanos, pero sin desarrollo de biomasa, teniendo en cuenta lo que el productor aporto en tecnología, debido a la falta de temperatura y radiación”. En un escenario de siembra que comprende áreas regadas por sistemas de energía eléctrica, aparecen campos donde las mezclas de gas oíl y gas envasado se combinan para disminuir costos, que siguen teniendo alto impacto en los esquemas productivos.
Evaluando la campaña al momento de elegir cultivares, los productores mantienen las líneas que se vienen adaptando a la zona “Tenemos la suerte de contar con genetistas como el Dr. Alberto Livore, del INTA Concepción del Uruguay que permite desarrollar materiales de calidad y aceptación en el mercado” indicó el profesional, remarcando que la variedad Gurí INTA CL, resistente a herbicidas, es elegido por el 70 por ciento, dado el manejo que puede realizar el productor. Se trata de un arroz tipo largo fino, con buen desarrollo de rinde y optima calidad comercial. En cambio más al norte, los arroceros se inclinan por variedades pensadas en el mercado brasileño, por lo que predomina el IRGA 424 generado por el Instituto Riograndense de Arroz IRA.
Durante los últimos años se viene perfilando un traslado de la producción arrocera a zonas de riego con agua superficial, sin embargo esto no se verificó en la última campaña. Según Spinelli “nos damos cuenta que se mantiene el área de siembra en la zona, donde incluso creció en parte la superficie y fue en zona de pozos, por lo que no se visualiza una salida a zonas de riego con agua de río”. Al analizar el contexto de los ambientes donde se siembra, el consultor sostiene que las grandes empresas están detrás de proyectos de riego, pero los productores de menor escala siguen manteniendo su perfil y hacen uso de los sistemas disponibles.
Sobre el uso de tecnología, un tema de vigencia en la actividad, apuntó “el sector arrocero ha sido demandante de tecnología en todos los tiempos. Si esta es bien aplicada hay devolución. En los últimos años ha sumado tecnología y esto genera crecimiento. Concretamente en la última campana hubo ataques de Pedicularia, que si bien no fue severo, requirió acciones preventivas y allí los productores hicieron la práctica, adoptando la tecnología requerida con antelación”.
Hablar de números es un punto recurrente en la actividad productiva y esta campaña no está exenta de la expectativa que hay por la ecuación costos, rindes y precios. “Vemos números ajustados en todas las zonas arroceras y sin expectativa que mejoren, porque el mercado no va a aportar cambios” expresó el Ingeniero Spinelli, recordando que los molinos abonan entre 2.100 y 2.300 pesos, un valor estable en los últimos tiempos.
Un dato no menor es el proceso de transformación de materia prima, que continua realizándose en molinos ubicados en esta región de la provincia. Esto motiva que cosechas del sur correntino, norte santafesino y de la provincia, se derive para ser acondicionada e industrializada en las industriales que asientan en la región, promoviendo un valioso componente de mano de obra.
La visión del SIBER
En tanto, el SIBER al evaluar el inicio de la cosecha de arroz sostuvo que los técnicos y colaboradores se inclinan por una disminución de los valores de producción, con respecto al ciclo anterior. Según señala el SIBER, dentro de los motivos que sustentan esta opinión se encuentran: "El aumento de las precipitaciones durante el verano (principalmente entre los meses de diciembre y enero) que repercutieron negativamente en los niveles de radiación solar cuando el cultivo estaba en la etapa de floración, hecho que influye directamente sobre el potencial del cultivo". Para el SIBER en la campaña pasada el promedio de la suma de los días sin lluvias se posicionó entre 48 a 50 días; mientras que el ciclo 2014/15 tuvo tan solo entre 38 a 40 días sin precipitaciones.
Por otra parte, reporta que "las cuantiosas precipitaciones ocasionaron en algunos casos el lavado de los fertilizantes nitrogenados aplicados entre macollaje y diferenciación. Razón por la cual se aprecian chacras que no cerraron completamente los entresurcos y cuentan con menor masa foliar con respecto al año pasado". El servicio estima que el 92% del área posee una condición calificada como buena (expectativas de rendimiento dentro los parámetros normales), existiendo tan solo 3% calificada como muy buena (expectativas de rendimiento por encima de los valores habituales) y 5% en situación regular (expectativas de rendimiento por debajo de lo normal). En los primeros días de cosecha y con un 15 por ciento de chacras trilladas el rinde promedio ronda en la provincia los 7.400 kilos.
Por último el departamento Villaguay vuelve a liderar la producción con 18.800 hectáreas plantadas, sobre un total de 74.400 que se sembraron en la provincia. En la cosecha anterior el rinde se ubicó en 7.800, pero las expectativas de este año en función de los costos estaban muy por encima de esos valores a los que no hay perspectivas de arribar.
Fuente: LA HORA DEL CAMPO