El sorgo es, al igual que el maíz, un grano forrajero, capaz de producir alimento animal. La creciente demanda mundial de alimentos en general y de carne en particular, lo mismo que la elaboración de biocombustiles, para lo cual ambos cultivos son útiles, están impulsando los precios.
A la sombra del maíz, que se aplica para la elaboración de al menos mil productos, el sorgo escaló posiciones llegando a superar la barrera de los $400 por tonelada. Por eso y el aumento de la demanda europea, este año se agregarán unas 50.000 hectáreas de este cultivo, cuya siembra se extiende entre octubre y noviembre. De las 650.000 hectáreas sembradas en 2006, este año se llegaría a las 700.000, según explica Víctor Tobin, de la empresa semillera Tobin SRL.
La importancia del cultivo está en que puede ser sembrado en zonas marginales a las agrícolas tradicionales del centro de Buenos Aires y sur de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, siendo apto para la siembra en las provincias del norte y oeste del país. Esto es un beneficio para las producciones ganaderas en zonas antes marginales, que desde hace tiempo vienen corriendo la frontera agropecuaria del país.
Dada la creciente importancia del cultivo, la Asociación de Maíz Argentino (Maizar), decidió recientemente representar también al sorgo. Su presidente, Juan Gear, explica que este cultivo no le quita espacio al maíz, sino que lo complementa.
Exportaciones
La necesidad de granos forrajeros en el mundo está impulsada, en primer lugar, por la demanda de carne, que crece por el aumento de los ingresos en países asiáticos que agregan al consumo humano la proteína animal en detrimento de la vegetal, sumando a grandes consumidores como China e India.
A esto hay que agregar una mala cosecha europea. Países del este, como Ucrania, Bulgaria, Rumania, Serbia y Hungría, que se habían posicionado como productores de granos, sufrieron sequías y altas temperaturas que complicaron sus cosechas. Al mismo tiempo, hubo excesos de lluvias al oeste. Por lo tanto, según explica Gear, hasta septiembre de 2008 Europa estará más necesitada que nunca. "El año pasado el mercado europeo demandó 2,5 millones de toneladas de grano forrajero, y este año ese valor podría llegar a las 8 millones de toneladas", explica.
Un beneficio adicional del sorgo es que al no ser transgénico, no sufre las barreras sanitarias que tienen otros cultivos, como el maíz, en su ingreso al gran continente.
Avicultura y rotación
Según explica Gear, el 70% del sorgo que se produce en el país es colorado, variedad que no sirve para el aprovechamiento de la industria avícola porque los pollos no lo comen. Por eso quieren elevar el porcentaje de sorgo blanco (que corresponde al 30% restante) para que la industria avícola también pueda aprovecharlo. Otro gran beneficio del cultivo es que funciona bien en rotación con la soja en zonas que no son aptas para el maíz, que es el cultivo que se usa tradicionalmente para rotar y reponer los nutrientes que la soja le quita al suelo.
Fuente: Julieta Camandone - El Cronista Comercial