El inmobiliario rural ascenderá a $ 576 millones; la exportación de granos y derivados pagará unos $ 60 millones y el ingreso y egreso de fertilizantes, otros $ 21 millones
Pese a que el proyecto sufrió varias modificaciones, de acuerdo con las que se le impartieron en la Cámara de Diputados, el impuesto a la carga y descarga en puertos, junto con el incremento del impuesto Inmobiliario Rural y sus mejoras, implicarán una recaudación para el fisco bonaerense de más de $657 millones.
Este monto representa más de la mitad de la recaudación extra, de unos de $ 1.100 millones, que pretende el paquete impositivo, y fue precisamente el disparador de las fuertes protestas que se generaron ayer, en la ciudad de La Plata.
El aporte extra que recaerá sobre el campo se desprende del aumento del 20% que sufrirá el impuesto Inmobiliario Rural aunque en la asociación Carbap creen que el incremento será todavía mayor, sumado al tributo a la carga de productos en buques para exportación, que asciende a $ 6 por tonelada. A esto hay que agregarle el tributo a la descarga de importaciones, que asciende a $ 18 por tonelada.
De manera global se estima que, en una campaña signada por la sequía, se exportarán, como mínimo, unos 10 millones de toneladas de granos, harinas y aceites por los puertos de Buenos Aires, principalmente por los de Bahía Blanca y Quequén.
En años normales, los envíos superan las 15 millones de toneladas. Así, la recaudación que la administración bonaerense logrará por el nuevo impuesto a la carga no será menor a los $ 60 millones.
Además, a esta cifra hay que sumarle las disminuidas ventas externas de fertilizantes, actualmente cercanas a las 500.000 toneladas. En este sentido, la Argentina es exportadora de urea, producto que procesa la firma Profertil en Bahía Blanca . Se suman, así, otros $ 3 millones a las arcas de la provincia.
A pesar de la caída en el consumo de fertilizantes por el proceso de descapitalización sufrido por muchos productores, también habrá recaudación por su importación.
Si se toma en cuenta un consumo anual estimado en las 2 millones de toneladas, ingresarían por los puertos de Buenos Aires poco más de 1 millón, con lo que el tributo de descarga suma otros $18 millones a la recaudación provincial.
En lo que respecta al impuesto Inmobiliario Rural, y de acuerdo con lo que le informaron a El Cronista desde Carbap, los pagos del sector rural bajo este concepto alcanzaron $ 480 millones durante el año pasado y a partir del impuestazo que comenzaría a regir en 2010 el sector deberá abonar unos $ 576 millones.
Aluvión de quejas
Con un perfil más bajo que el de los ruralistas, que ayer se concentraron en la Legislatura provincial para protestar con la presencia de dirigentes de las entidades, las cámaras que agrupan a las empresas multinacionales y locales productoras de fertilizantes (Casafe y Ciafa, respectivamente) presentaron una nota a Scioli la semana pasada pidiendo que se exima a los fertilizantes del impuestazo.
Hasta el proyecto impositivo del gobernador, este sector estaba reclamando beneficios fiscales para frenar la esrepitosa caída en el uso de los productos que reponen los nutrientes del suelo. “El 70% del comercio de fertilizantes pasa por los puertos de Buenos Aires”, destacó el director ejecutivo de Casafe, Guillermo Cal.
El Cronista Comercial