Pasaron dos días de mal tiempo para la ciudad y de buen tiempo para el campo

Las sojas entrerrianas, agradecidas a las lluvias

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Las precipitaciones de las últimas horas vinieron muy bien para los cultivos, en especial para los lotes que transitan el período de floración. Los productores, ante este incipiente cambio de escenario climático, respiran aliviados y vuelven a espera

Es que con el maíz devastado por la seca y el trigo sin poder venderse, la soja, otra vez, se convierte en la tabla de salvación.

Las precipitaciones que se registraron entre el lunes y ayer en gran parte de la provincia vinieron muy bien para las sojas, tanto para las de primera como para las de segunda, al tiempo que afianzaron la recuperación de la humedad de los perfiles edáficos tras la fuerte sequía que soportó Entre Ríos.

Aunque dispares, las lluvias cayeron sobre los principales departamentos agrícolas con registros, en la mayoría de los casos, que oscilaron entre los 30 y 50 milímetros, aunque en algunos puntos superaron largamente los 100, tal el caso de Sauce de Luna, en Federal, y Costa San Antonio y Gilbert, en Gualeguaychú.

Con la (mala) suerte ya echada para el maíz, cuyos rendimientos fueron para llorar, las expectativas de los productores entrerrianos están puestas en la soja y las lluvias llegaron en un momento oportuno.

Es que buena parte de los lotes implantados con soja de primera atraviesan el período de floración, mientras otros ya están llenando granos. Las de segunda, las más complicadas porque se implantaron con muy poca humedad en los suelos, seguramente, se habrán recuperado bastante.

El panorama para el principal cultivo del país, en consecuencia, cambió, como también cambió el ánimo de los productores que en esta campaña, con los problemas comerciales del trigo y el maíz devastado por la seca, dependen más que nunca de la vituperada oleaginosa.

Un mejor escenario climático alienta la esperanza de alcanzar buenos rendimientos, o al menos bastante superiores a los estimados al inicio de la implantación, por lo que, además de las sojas –que, literalmente, resucitaron– los bolsillos de los productores y la caja del Estado también están agradecidos a las lluvias.

La Niña perderá fuerza gradualmente

Las perspectivas agroclimáticas para la actual campaña agrícola indica que durante los próximos meses el fenómeno La Niña 2010-2011 perderá fuerza gradualmente, pero “continuará perturbando la marcha del agroclima en gran parte del área agrícola nacional”, según consignó ayer la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

“La campaña agrícola 2010/2011 está siendo afectada por un episodio de La Niña que observa un desarrollo significativamente superior a la media por lo que ha sido calificado como uno de los más intensos de las últimas décadas, generando preocupación en los medios productivos y contribuyendo a la tendencia alcista de los mercados”, se indicó.

La Niña constituye la fase fría del fenómeno de El Niño Oscilación del Sur” (ENSO) y se encuentra asociada a un incremento de la intensidad de los vientos alisios ecuatoriales y a un enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial.

Los episodios bien desarrollados producen lluvias por debajo de lo normal, desde noviembre hasta marzo, en el sur del Brasil, el Uruguay, el este de la región del Chaco, la Mesopotamia y la región pampeana.

“Afortunadamente, el presente escenario climático incluye la presencia de áreas con aguas con temperatura superior a lo normal en el océano Atlántico, las cuales, aunque de una manera muy irregular, compensaron en buena parte los efectos negativos de La Niña permitiendo que enero observara una serie de lluvias, que llevaron oportuno alivio a gran parte del área agrícola nacional”, se dijo.

Es normal que, durante la segunda parte del verano (febrero a mediados de marzo), los episodios de La Niña 2010/2011 “vayan disminuyendo gradualmente su vigor, hasta completar su disipación al inicio del otoño y, a partir de ese momento, comienza a definirse un nuevo escenario climático”.

Fuente: El Diario - Danilo Lima

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