La falta de lluvias y la ola de calor hacen mella sobre el balance hídrico. A pesar de que se han observado algunas lloviznas dispersas, las mismas han sido irrelevantes a la hora de poner freno al deterioro de las reservas. Las variables principales convergen de una manera desfavorable para configurar un escenario problemático que deben transitar los maíces y la soja, principalmente los primeros, señaló el Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
Según el SIBER, las reservas superficiales se han agotado y los cultivos se defienden con la humedad profunda. Es muy posible que el aspecto de los mismos no esté en línea con el forzoso ajuste del balance hídrico, pero sin duda están acusando el impacto de las condiciones ambientales y quedan muy pendientes del alivio que puede estar llegando a partir del fin de semana.
Hay algunas señales favorables que aparecen sobre el centro de la provincia de Buenos Aires y que en el corto plazo pueden extenderse a las provincias del centro, incluyendo Entre Ríos. Luego de más de dos semanas un sistema frontal se organiza sin que la zona de alta presión logre debilitarlo. Comienzan a observarse nubes cuyo desarrollo escapa a las condiciones estructuralmente estables que se han vuelto persistentes en las últimas dos semanas. Es posible que este patrón de mayor actividad e inestabilidad se refleje en la franja central desde el sábado. Esto debería traducirse en lluvias que ganen continuidad desde el domingo.
Las exigentes condiciones meteorológicas que se observan han promovido una pérdida de humedad mayor a la habitual. Considerando esto, las lluvias previstas no lograrán compensar el balance hídrico deficitario del mes de diciembre, sin embargo auxiliarán oportunamente a los cultivos. Si proyectamos la mejora al mes de enero, la situación se presenta más favorable que la actual, pero no se perfila un panorama sobrado.