Las lluvias registradas en las últimas semanas trajeron alivio para los cultivos de la campaña gruesa 2025/26, aunque el resultado final todavía dependerá de lo que ocurra durante marzo. Las precipitaciones marcaron un punto de inflexión para la soja de primera y el maíz temprano, permitiendo estabilizar lotes que atravesaban su período crítico bajo condiciones de estrés hídrico.
Sin embargo, el panorama continúa siendo más incierto para la soja de segunda y el maíz tardío, que mantienen una alta dependencia de nuevas lluvias. En estos cultivos persiste el riesgo de pérdidas adicionales si no se concretan nuevos pulsos de agua en las próximas semanas y ante la posibilidad de heladas tempranas.
El panorama es más complejo para la soja de segunda, en una campaña que tuvo como antecesor un “supertrigo” que consumió gran parte de las reservas hídricas del perfil. La campaña agrícola atraviesa así una etapa determinante para la definición de los rendimientos finales. Durante enero, las precipitaciones se concentraron principalmente en el norte del área agrícola, mientras que gran parte de la región productiva transitó el período crítico de los cultivos bajo un escenario de creciente déficit hídrico.
El panorama comenzó a modificarse a principios de febrero, cuando abundantes lluvias se registraron durante los últimos 15 días, especialmente en el centro del país. Estos milímetros resultaron fundamentales para estabilizar la condición de los lotes y permitieron una mejora significativa en las perspectivas hídricas para la etapa de definición de granos. Fuente: Fyo