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Las islas, el último refugio de la apicultura

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El imparable avance de la frontera agrícola, liderado por el monocultivo de soja, impone desafíos a los mieleros. Bajó la productividad, por la escasa floración de los cultivos. En el territorio insular crece el número de colmenas.

El calor no solo es sofocante sino que parece multiplicarse, en el ambiente semi tropical de las islas del Paraná. Y es en ese escenario donde hoy se desarrollan distintos proyectos de apicultura orgánica en Entre Ríos.

Un poco corridos por la mancha verde del monocultivo sojero; otro poco para buscarle valor agregado a una producción que anda cuesta abajo y en rodada, algunos productores apícolas han elegido el territorio insular para encontrar otra perspectiva al negocio.

Campo en Acción viajó hasta Puerto Curtiembre, en el departamento Paraná. Desde allí, un viaje en lancha de diez minutos hasta el Establecimiento Los Laureles, en la isla Cuatrín, permiten conocer una de las pocas experiencias de producir mieles de alta calidad en la provincia.

El responsable del emprendimiento es Guillermo Ruberto, un conocido productor, acopiador y exportador apícola, hoy embarcado en este proyecto.

"Esto comenzó hace 5 años. Junto a otros dos productores planificamos hacer miel orgánica, viendo que si no le damos valor agregado a la producción el negocio no funcionaba más".

Las características del lugar, a distancia de los campos agrícolas, tornan hoy por hoy a las islas y su variedad floral, como los lugares más aptos para el crecimiento de la apicultura.

"Hay que encontrar el espacio, y en el territorio es muy difícil, ya que las exigencias internacionales señalan que hay que estar a 3 y medio o 4 kilómetros de cualquier cultivo donde se utilicen agroquímicos", puntualiza, sobre lo esencial del proyecto.

Hoy el kilo de la miel orgánica es pagado en la Unión Europea más de tres dólares FOB, un dólar más que la común. Según las estadísticas oficiales, las exportaciones argentinas desde enero a noviembre del 2007, fueron realizadas por 13 empresas que colocaron 599 toneladas por un valor de US$ 1.171.405.

Los destinos fueron Alemania, Canadá, Francia, Italia y Gran Bretaña.

"Cada fracaso es un peldaño hacia el éxito"

Con la paciencia del forestador, que planta y espera 10 años para talar, Guillermo Ruberto subraya que esta cosecha será la primera "buena" luego de 4 años de vicisitudes, entre las que incluye las lluvias de marzo y abril de 2007, la crecida del Paraná -que casi se lleva todo-, y los abandonos por parte de socios del proyecto.

"Cada fracaso es un peldaño hacia el éxito" dispara, con un optimismo que se sostiene en los marcos rebosantes de miel, en cada una de las 600 colmenas, que en esta temporada podrían llegar a los 40 kilos por unidad.

En 1985, el promedio productivo de cada colmenar entrerriano – en tierra firme- estaba en casi 37 kilos. 20 años después la media se ubica en los 27, 28 kilos.

"Pensamos que el número ideal es llegar a 800 colmenas aquí". La isla tiene 3.450 hectáreas y el proyecto apícola convive con la ganadería, otra actividad típica en Entre Ríos.

Cuidados

El clima es sofocante, la vegetación es exuberante y crece en forma constante. "Hay dificultades para trabajar, hay mucha humedad" explica, casi sin necesidad. Un camino, por el que circula un tractor con acoplado, une los colmenares. El recorrido a pie, apartando la maleza, permite visitar los puntos de la isla en los que se instalaron los apiarios.

Con un crédito del Consejo federal de Inversiones y el asesoramiento de Fernando Mariani, un especialista que desarrolló el protocolo de mieles de alta calidad, el proyecto busca consolidarse en este 2008, luego de avatares propios de los que apuestan a la producción.

"Lo único que se usa para controlar la varroa - un ácaro que afecta a las colmenas- es un producto orgánico, después no se utiliza ningún antibiótico, nada", aclara, sobre las exigencias básicas para producir miel orgánica.

"La potencialidad es auspiciosa, en la perspectiva y en el promedio, también en el precio diferencial, algo que justifica el esfuerzo de producir en este lugar".

Con la experiencia de haber exportado mieles orgánicas a Francia en 2007, la producción apicola entrerriana se reorienta para resistir y no desaparecer. Y las islas aparecen como ese refugio, seguro y no tan lejano, desde donde los emprendedores sueñan y concretan sus proyectos.

Campo en Acción

Datos

En el período enero/noviembre de 2007, Argentina exportó 75.784 toneladas de miel por un monto superior a los 125 millones de dólares FOB. Esto representó una disminución del 21 % en volumen respecto de igual período del año anterior, y del 11% en el valor comercializado.

Alemania es el principal mercado de colocación en volumen de miel a granel (36.65%), secundado por Estados Unidos (26.25%).

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