Respecto del cierre del segundo cuatrimestre de 2016, las compras del exterior se multiplicaron alrededor de 25 veces. El dato, presentado días atrás por la consultora Gabinete MAG, marca una nueva tendencia comercial en el mercado local, más aún cuando se advierte que durante el período 2005-2015 estuvo vedada la importación de frutas del país.
Si bien los saltos relativos son importantes, dentro del volumen total de ventas las importaciones todavía no tienen una seria incidencia en las góndolas locales. Las estadísticas así lo reflejan: en los primeros ocho meses del año representaron el 4% del total de la comercialización en todo el territorio nacional.
“Es un tema que nos preocupa y estamos conversando con el gobierno nacional, pero no es nuestro espíritu hablar de cortar las importaciones. Necesitamos incorporar tecnología a los mismos precios que hoy tienen nuestros competidores. Para eso debemos eliminar los aranceles de importación que hoy encarecen todo tipo de maquinarias, factor esencial para lograr los cambios necesarios en la actividad”, aseguró Carlos Banacloy, titular de la Secretaría de Fruticultura de Río Negro.
La presión de los productores para poner freno a estas compras del exterior se está haciendo sentir. Es un tema delicado, teniendo en cuenta la crisis estructural que atraviesa la actividad en los últimos años. Decenas de camiones pasan semana tras semana por el suelo del Alto Valle cargados con manzanas que llegan desde Chile con destino a los mercados locales, asegura un medio provincial.
“Las estadísticas mencionadas están dentro de nuestras proyecciones. Esto se produce por las condiciones en las que se encuentra la actividad. Estimamos que las importaciones seguirán creciendo, pudiendo llegar a tomar hasta el 7% del total del mercado argentino”, alertó el gerente general de la CAFI, Marcelo Loyarte.