Con 550.000 pallets exportados durante 2005, la Argentina se consolidó como el principal exportador de limones del mundo y potencia en el mercado de los cítricos.
Los productores no cesan de invertir en tecnología para ampliar sus horizontes y es aquí donde la logística del transporte juega un rol fundamental.
"Para la fruta en general, sobretodo el cítrico, el flete es un componente importante. La diferencia entre una buena y una mala logística es lo que puede dejara un productor dentro o afuera de un mercado. No es casual que el valor del flete se negocie más que el precio de venta de la fruta", dijo Gonzalo Salas, gerente comercial de Seafrigo Argentina.
Seafrigo es una empresa familiar cuya sede está ubicada en el puerto francés de Le Havre, a dos horas del mercado internacional de Rungis. Posee 400 empleados en Le Havre y 50 en el exterior.
Desde 1979 se especializa en la logística de la temperatura controlada desde sus 11 depósitos frigoríficos con capacidad para 7.000 pallets y un rango de temperatura desde -4°C hasta + 15°C.
Seafrigo desembarcó en la Argentina a principios de 2002 y en el mercado local ofrece desde el packing hasta la contratación del flete, verificación de la carga en el lugar si se necesita, control de la carga en el momento de consolidado, y control de temperatura. Si bien está especializada en perecederos, también se ocupa de la carga seca. Como Seafrigo emite su propia documentación de embarque, al igual que un armador, posee una agencia en cada puerto de llegada para liberar la carga en destino.
Tras señalar que "los principales mercados son los del Norte, y Este de Europa, y Rusia", Salas recalcó que se nota en el empresariado nacional una mayor toma de conciencia sobre la importancia de la logística en el éxito de una operación de comercio exterior.
"La buena logística se ve cuando la carga llega a destino", manifestó el directivo.
El mayor tráfico de Seafrigo es entre Francia y Estados unidos, en donde están muy presentes los productos suntuarios como chocolates y artículos de alto valor.
"Desde Argentina participamos con fruta, y carne en menor medida. Asimismo se nota un gran movimiento a partir de un nuevo servicio que hemos desarrollado para los contenedores LCL (los que llevan mercancías para más de una consignación), para carga frigorífica de importación y exportación principalmente con Europa. Así apuntamos al pequeño o mediano importador o exportador que consolida una parte del contenedor", ilustró Gonzalo Salas.
Según la visión de Salas, no debería faltar bodega en los buques durante los meses de junio, julio y agosto, que es cuando se produce el mayor movimiento de carga, aunque dejó una puerta abierta ante un eventual cambio en el comportamiento del mercando brasileño.
Fuente: Cronista Comercial