Subvaluados

Las exportaciones de caballos en la mira

Actualidad
El precio promedio de los animales exportados en lo que va del año fue de 2.800 dólares. Para la aduana no valen menos de 15.000.

El director general de Aduanas, Ricardo Echegaray, está dispuesto a acabar con la evasión tributaria en la exportación de caballos.

Desde hace unas semanas, la DGA cuenta con un informe en el que se detallan los valores de mercado que tienen los corceles argentinos cuando se venden al exterior.

Por caso, quien exporte un padrillo pura sangre que haya ganado uno o más grandes clásicos tributará aranceles sobre un precio mínimo de referencia de 900.000 dólares. Más modesto, un caballo para polo tributará impuestos sobre un valor de 15.000 dólares.

Sucede que desde la devaluación en adelante, exportar caballos de polo se ha convertido en un negocio más que rentable.

Pero desde el punto de vista del fisco la rentabilidad no proviene de una legítima diferencia entre costos y precio del producto, sino del dibujo que los operadores vienen haciendo en las declaraciones a la aduana.

La Aduana conoce que cada año crece la exportación de caballos de polo y maneja el dato que en los primeros cuatro meses del año salieron del país más de 1.500 equinos con un valor promedio declarado de 2.800 dólares.

Este valor es irrisorio incluso respecto del mercado interno, con más razón entonces lo sería para exportación, por más que los involucrados en estas maniobras traten de argumentar atenuantes.

Seguramente, los técnicos de la Aduana no podían creer lo que veían en las declaraciones de exportación, como un lote de 18 caballos de polo exportados a Guatemala a un valor de 1.500 dólares cada uno. "Parece que, o a la declaración le faltó un cero o a los caballos les faltaba una pata", ironizaron fuentes vinculados al mundo equino.

En cambio, otras operaciones se hicieron a un valor más lógico de 15.000 dólares por cabeza, aunque en ningún caso, ese precio fue superado.

Con estos valores, la aduana da un paso para evitar la evasión, que en lo que a ella le compete es por el cobro de los derechos aduaneros.

En realidad, la subfacturación de la exportación lo que busca es evitar el pago del Impuesto a las Ganancias.

De ahí que la Aduana gire los expedientes a la AFIP para que investigue una presunta evasión de ese impuesto.

Fuente: El Enfiteuta

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web