Esfuerzo por cuidar del medio ambiente

Las Camelias puso en marcha un sistema de recuperación de gases

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La empresa de la familia Marsó presentó en San José un novedoso proceso por el cual recupera gases que afectan el ambiente en su planta de tratamiento de efluentes y logra energía equivalente al 10 % de su producción. El desarrollo podría proveer gas

El desarrollo podría proveer gas a toda la ciudad, y lo pone en camino del Proceso de Mecanismo de Desarrollo Limpio de Naciones Unidas. El Gobierno provincial lo sumó a un programa con 10 empresas, con asistencia del INTI y fondos del BICE.

El incremento sustancial de la producción de Frigorífico Las Camelias, en San José, Provincia de Entre Ríos, como ha venido sucediendo en toda la industria avícola argentina, trajo de la mano nuevos inconvenientes con la cuestión ambiental. Muchas empresas han iniciado el camino de inversiones para mitigar el efecto causado por la actividad creciente.

En el caso de la empresa de la familia Marsó, la primera etapa ya ha superado los dos millones de pesos de fondos asignados a este propósito, lo que permitió desarrollar un proyecto para el tratamiento integral de efluentes, que incluye diferentes aspectos relativos al cuidado del medio ambiente. La presentación realizada en San José hace un par de semanas, hizo hincapié en los principales aspectos del método.

Los residuos sólidos se tratan con una prensa que compacta cartones y plásticos, los gaseosos se procesan en un condensador para los gases de la planta de subproductos que tiene la empresa y para los efluentes líquidos se colocó un equipo de acero inoxidable para separar grasas, que permitió mejorar de un 70 a un 95 % la recuperación de grasas del agua que ingresa al tratamiento de efluentes.

La pileta a cielo abierto se cubrió con una membrana especial y se logró la captura de gases, especialmente el metano, que causan el efecto invernadero. De allí se los conduce, a partir de la construcción de un biodigestor, hacia una planta compresora y se reinyecta al sistema, a través de una caldera que brinda agua caliente a diferentes áreas de la planta.

Una décima parte del gas producido alcanza para la provisión total del sistema productivo de Las Camelias. Por esa razón, como el biodigestor genera unos 150 metros cúbicos por hora de gas, los cálculos de los profesionales indican que, además, es suficiente para cubrir la demanda diaria de una ciudad como San José, donde viven cerca de 12 mil habitantes.

La importancia de alcanzar la meta

Los antecedentes permitieron a la empresa el ingreso al Programa de Mejora del Desempeño Ambiental del Sector Productivo Entrerriano, implementado a través de la Secretaría de Ambiente Sustentable junto con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el financiamiento del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) cuyos titulares Enrique Martínez y Mauro Alem, participaron del acto por el cual se entregó a Las Camelias la resolución que acredita su ingreso formal al programa.

Desde la Secretaría de Medio Ambiente, su titular, Fernando Raffo, dijo que el tema “es estratégico para el desarrollo en el ámbito provincial ya que la captación de estos gases de efecto invernadero colabora en la mitigación del cambio climático y por lo tanto hacen elegible a este proyecto para ser evaluado dentro del Proceso de Mecanismo de Desarrollo Limpio de Naciones Unidas”.

Bonos de carbono

Los bonos de carbono constituyen uno de los tres mecanismos propuestos en el Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones causantes del calentamiento global o efecto invernadero (GEI o gases de efecto invernadero).

A través de incentivos financieros, las empresas privadas que contribuyan a la mejora del sistema operativo, obtendrán el derecho a emitir CO2 como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado. La transacción de los bonos de carbono -equivalente a una tonelada de dióxido de carbono- permite mitigar la generación de gases invernadero, beneficiando a las empresas que no emiten o disminuyen la emisión y haciendo pagar a las que emiten más de lo permitido.

Las reducciones de emisiones de GEI se miden en toneladas de CO2 equivalente, y se traducen en Certificados de Emisiones Reducidas (CER). Un CER equivale a una tonelada de CO2 que se deja de emitir a la atmósfera, y puede ser vendido en el mercado de carbono a países industrializados. Los tipos de proyecto que pueden aplicar a una certificación son, por ejemplo, generación de energía renovable, mejoramiento de eficiencia energética de procesos, forestación, limpieza de lagos y ríos, entre otros.

Minimizar el impacto de lo que hacemos

“Estoy orgulloso de estar al frente de un grupo de gente que dedicó tiempo, conocimiento y horas de trabajo para desarrollar esta primera etapa de un proyecto, que debiera incluir a todas las plantas. Estamos contentos de dar este paso, de poder validarlo, de presentarlo en sociedad, de mostrar la parte de atrás de la empresa, que no son los productos. Nuestro objetivo es trabajar minimizando el impacto de lo que hacemos”, sintetizó el titular de Las Camelias.

La metodología permite agregar valor a la empresa y mejorar su competitividad, de cara a las demandas de protección ambiental y la trazabilidad de los productos que exigen en Europa, y especialmente en la posibilidad que Las Camelias se sume al grupo de empresas a nivel mundial que presentan un proyecto sustentable y que atraviese las validaciones necesarias para ingresar a los parámetros de Mecanismos de Desarrollo Limpio. El objetivo hacia los Bonos de Carbonos ya dio el primer paso, con el agregado que a un esquema de protección medioambiental se le agrega un beneficio económico para la empresa.

Según la Secretaría de Medio Ambiente, en la provincia de Entre Ríos se sumaron, entre otras, la cereralera Molino Ross, la tintorería industrial Rontaltex y el operador de residuos peligrosos Mezclamos, de Gualeguaychú; Grupo Motta de General Racedo; Transportes Williman SRL, Pellenc Carlos Darío y Jaquet Juan Jorge de Colón; Litoral Citrus y citrícola Eca.SA de Concordia.

Para el INTI es una síntesis

Enrique Martínez, presidente del INTI, estuvo en la presentación de Las Camelias y expresó que «ha llegado el momento de estudiar en detalle todos cada uno los elementos periféricos de la industria: la energía, los efluentes, la recuperación, el reciclado, los subproductos con algún valor químico o distinto a lo alimenticio. Esta es una etapa importante. Nosotros pensamos que para la tecnología industrial el tema ambiental es una suerte de síntesis, una culminación del proceso de intervención del hombre sobre una comunidad y su entorno”.

El titular del organismo estimó que “no por casualidad el INTI tiene desde hace muchos años un centro de tecnología ambiental que lo hemos ido potenciando porque hay que incorporar cadena de valor y su efecto sobre el ambiente». El funcionario subrayó el logro de la empresa entrerriana y aseguró que es un ejemplo a seguir. Reseñó además que es importante el trabajo sobre la cadena avícola por los cuidados que demanda este tipo de producción y los efluentes que emana en la cría y faena de aves.

«Este proyecto de Las Camelias es muy bueno porque mejora los efluentes de la planta industrial y tiene como consecuencia un proceso de recuperación a biogás, que lo utiliza además con un fin energético, es un ejemplo a seguir. No sólo se mejora el ambiente, sino que además recupera un elemento de valor económico que hoy se tiraba y lo tira todo el resto de la industria avícola nacional», dijo.

Fuente: Cadena Avicola

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