“Entre diciembre y los primeros días de enero la restricción de lluvia fue determinante para el maíz, lo afectó de manera contundente” sentenció Héctor Martínez a Campo en Acción, al dar cuenta del impacto de la sequía en la región.
El gerente de la Bolsa de Cereales avisó que la proyección del área ocupada por el cultivo oscila en torno de 470.000 hectáreas y que los productores trabajaron, entonados por la excelente perfomance de la fina 2022, con todo el paquete tecnológico a su alcance para obtener los mejores resultados en el marco de la sustentabilidad. “Usaron buenos híbridos y una excelente fertilización de base, pero la sequía los aplastó”, describió.
Al trazar un escenario general eligió poner el acento en la paciencia atento que el proceso de recuperación está lejos de ser inmediato. Por caso, aportó que en los bosques, pasturas y aguadas hay una reacción excelente tras las lluvias, pero aquel tambero que estaba en un promedio de 25 litros diarios por vaca antes de la seca ahora cayó a 18 y en ganadería las vacas perdieron el celo lo que desplomará la preñez. Las arroceras, avisó, venían bien hasta que se complicaron con la falta de agua para el baño.
En materia de agricultura tradicional aportó que los maíces sembrados entre la última semana de agosto y la primera de septiembre, algo así como el 30% del total, son los que mejor expectativa tienen y que “el resto sufre y mucho, en Nogoyá por ejemplo, ni espiga alcanzó a hacer la planta”.
De la recolección, que en algunos campos ya empezó, dijo que no llega al 4% del total por imperio de las precipitaciones que evitan el ingreso de las maquinarias a los lotes. Del rinde, en tales casos, ponderó que “es poco y variado ya que se ven lotes de 4.000 kilos en La Paz y 4.500 en Paraná, pero no sé si ese será el promedio porque falta un montón”.
Por el andarivel de la lectura de pluviómetros, deslizó que la variabilidad de agua caída en la última semana fluctúa entre 70 y 140 milímetros. Pero advirtió que “hay zonas donde las lluvias han sido de tal magnitud que completaron tajamares que estaban secos”. En ese contexto valoró que se imponga un crecimiento del área implantada con maíces de segunda ya que arrancarán bajo condiciones excelentes.
Especificó que “el maíz de segunda está emparentado a los productores que lo hacen rápido y para su propio consumo, pero esta vez serán los mejores, salvo que se anticipen los días fríos que cortan la productividad”.
Del mundo soja dijo que después de las lluvias la recuperación es notable. La mayor parte, un 62%, está entre buena y muy buena. En el resto, advirtió, pocos esperan que haya grandes mejorías: “La soja de primera está en floración y desarrollo de plantas. Falta mucho para completar el ciclo. El rinde esperado podrá ser de 2.000 kilos en los lotes malos y 3.000 en los mejores. En febrero se definirá la campaña”.