Para sorpresa de muchos, en plena época de cosecha, la soja araña ya una suba de 7% en los últimos 30 días. Ayer cerró en Rosario a $ 528 por tonelada, cuando un mes atrás cotizaba a $ 495 por tonelada.
Normalmente, la presión del ingreso de los granos cosechados hace bajar las cotizaciones, pero ahora hay varios factores que están impulsando esta situación. El fenómeno se produce cuando se espera que la Argentina levante este año el récord de 41 millones de toneladas de soja, por encima de las cerca de 39 millones del año pasado.
Sin embargo, como aseguró Hugo Visca, de la corredora Enrique R. Zeni y Cía., los productores no están enviando a los puertos la cantidad de soja que se pensaba. "Esperan que suba un poco más", explicó a Clarín.
En un día como ayer, por ejemplo, en los puertos de los alrededores de Rosario hubiera sido normal la presencia de unos 5.000 camiones. Sin embargo, fuentes del sector indicaron que sólo había 3.500, una cifra ubicada por debajo de los 4.000 que había una semana atrás.
Pero la expectativa de los productores argentinos, explicó Visca, es similar a la que tienen sus colegas en las otras dos potencias mundiales de la soja: Brasil y Estados Unidos.
En el primer caso, con un real revaluado, que ayer cerró a casi 2,06 por dólar, el negocio tiene márgenes muy complicados para los productores, que prefieren retener la mercadería a la espera de alguna mejora que venderla si ya saben que muy posiblemente quedarán en situación de quebranto. En Estados Unidos, según Visca, la reticencia a vender de los productores tiene que ver con que, por el momento, no tienen otro destino definido más interesante para los fondos que podrían obtener.
Al mismo tiempo, el alza en el precio de los comodities en general está presionando también sobre los agrícolas, indicó el especialista de Enrique R. Zeni y Cía. Agustín Vitta, de Fyo.com, coincidió con ese diagnóstico y agregó que hay grandes inversores que invierten en fondos de comodities que, además del oro y el petróleo (por ejemplo), también incluyen a los agrícolas. Aunque sea sólo en una pequeña proporción, los fuertes volúmenes que manejan hacen que la aguja se mueva hacia arriba.
En línea con eso, informes de algunos bancos de inversión destacan que la suba del precio del petróleo está multiplicando el interés en Europa y EE.UU. por la producción de biodiésel, y que eso presiona sobre el precio de sus insumos, como la soja.
Así las cosas, con estos precios, las fábricas, que procesan el grano y lo convierten en aceites y harinas, están operando "a contra margen", como se dice en el mercado. Es decir, a pérdida.
Pero los expertos coinciden en señalar que la suba tiene más que ver con una cuestión de expectativas que con la realidad de la ecuación de oferta, demanda y stocks, ya que si fuera sólo por ella la soja debería estar bastante más abajo.
Fuente: Clarín