Panorama agrícola

La siembra de trigo avanza lentamente por la falta de agua

Actualidad
El clima sigue jugando en contra del cultivo de trigo a medida que avanza la campaña. En la principal zona de producción -sur y sudoeste de Buenos Aires- las últimas lluvias fueron insuficientes para asegurar e incentivar las siembras.

"En Coronel Suárez hay entre 40 y 60 milímetros de agua en el perfil del suelo, lo que permitiría alcanzar un rinde de trigo de 2000 a 2500 kilos por hectárea", afirma Jorge González Montaner, coordinador de Agricultura de la zona Mar y Sierras del Movimiento CREA. Con esa perspectiva, se mantiene el comportamiento reticente de los productores por implantar en el sudoeste de la provincia.

La humedad escasa también es un problema para los agricultores de la región costera del sur bonaerense, donde en muchos campos se produjo un "sandwich" con unos pocos centímetros con agua arriba y humedad de la napa en profundidad, con una amplia capa seca en el medio.

El otoño seco tiene una contracara positiva: mayor disponibilidad de nitratos en el suelo que en el año pasado, por la menor lixiviación. "En campos donde en 2008 se medían 60-70 kg/ha de nitrógeno a la siembra, este año se encuentran 80 o 90 que pueden disminuir o evitar la fertilización con ese nutriente", advierte el técnico. Para la fertilización fosforada se reducen las dosis históricas. "Quien aplicó 60-80 kg/ha de fertilizante el año pasado, este año disminuirá a 40 o 50", distingue.

En las zonas que recibieron mayores lluvias -por ejemplo Azul y Tandil- los productores igualmente reducirán la siembra al menos un 20% en campo propio. La disminución será mucho mayor en campos alquilados, porque los arrendatarios perdieron el 40-50% de su capital de trabajo y hay muchas demoras para cerrar acuerdos entre lo que pide el propietario y lo que propone el arrendatario, más inclinado a sembrar soja, que le ofrece perspectivas de mayor rentabilidad y mejor marco climático.

Otro de los enemigos del trigo en 2009 es el gran abandono de los campos como consecuencia del desánimo. "Muchos productores están más tiempo en el banco que en el campo y eso se refleja en el mal manejo de los barbechos, por ejemplo, donde se pueden ver muchos guachos de girasol y trigo, que consumen la poca agua que hay en el suelo y que debería aprovechar el cultivo por sembrar", lamenta González Montaner.

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web