Estos fueron algunos de los temas abordados en un seminario que se realizó en Tucumán, donde también se discutió sobre el uso de la tecnología genética de la soja en el NOA.
"Es preciso que el productor conozca que para poder trabajar con una nueva variedad de soja es preciso que pague la propiedad intelectual que llevó a que la misma se pueda desarrollar", señaló uno de los disertantes.
"El pago de las regalías genera al productor y a la comunidad agrícola un sinnúmero de beneficios", afirmó, "permitiendo tener siempre materiales de punta, gozar de mayores rindes, controlar mejor las enfermedades y tener la posibilidad de expandir la frontera agrícola hacia zonas marginales con el uso de variedades resistentes al estrés hídrico", advirtió.
En Argentina, al igual que en otros países, existe la posibilidad de guardar semilla para uso propio. En empresas como Nidera, la comercialización de las semillas de soja y trigo bajo el denominado "uso propio" de estas variedades, se rige de acuerdo a las condiciones generales de contratación del sistema de "regalía extendida".
La regalía extendida tiene como objetivo el recupero de la inversión realizada en investigación y desarrollo genético, con un menor valor y una base más amplia y justa de cobro, que se suma a la regalía pagada en la semilla certificada.
Rodolfo Rossi, de Acsoja, sostuvo que la regalía extendida es la forma en que los programas de investigación de una compañía pueden recuperar la inversión y los gastos incurridos en la generación y desarrollo de nuevas variedades, que permiten mantener y mejorar la productividad de los cultivos. Además, los países desarrollados siguen invirtiendo en sus programas de investigación y desarrollo.