No es un producto químico nuevo, ya que se trata de un tipo más de alcohol, pero sí es novedoso es el intento de fabricarlo a gran escala y con fines comerciales, como ya ocurre con el etanol en países como Brasil.
La petrolera, hoy empresa energética verde, afirma que este combustible es aún mejor que el Bioetanol porque proporciona más empuje que éste. Así, si el Etanol produce un 75% de energía que el mismo volumen de gasolina, el Butanol reduce la diferencia al 95%, según informa Cinco Días.
Otra ventaja clave es que si la proporción en la que se mezcla el etanol con la gasolina convencional -para que los automóviles puedan usarla sin hacer adaptaciones- es de 10-90, la de del butanol-gasolina es mayor. Además, las emisiones de dióxido de carbono que produce la combustión de los biocombustibles son menores que las de los hidrocarburos que se utilizan actualmente.
La diferencia clave entre ambos tipos de biocombustibles está en el número de átomos de carbono que lleva la molécula de alcohol: si una molécula de etanol contiene dos átomos de carbono (su formulación es C2H5OH), la de butanol contiene cuatro (C4H9OH).
Las desventajas son los costos del proceso productivo. Pese a que BP anunciaba su alianza con la estadounidense DuPont para producir de momento en Reino Unido- esta nueva generación de combustible, y ponerla en el mercado el próximo año, ambas empresas reconocen que el producto va a seguir siendo más caro que la gasolina al menos hasta 2010.
Esperan sin embargo que para esa fecha las mejoras en el rendimiento de los cultivos, y en el proceso de conversión de la biomasa en alcohol, permitan hacer viable el uso comercial del Butanol, que se obtiene preferentemente a partir de productos como la caña de azúcar o la remolacha.