El negocio de la palta reafirmó su potencialidad y comienza a consolidar su crecimiento productivo y como generador de divisas para el país. Aunque las plantas aún se encuentran con frutos, los palteros cerraron el período de exportaciones con una suba significativa tanto en volumen como en facturación.
Hasta el 31de julio último, el SENASA fiscalizó exportaciones por 1.721,25 toneladas de paltas, que significó un crecimiento del 27% respecto de igual período de 2005. El organismo de control informó que mucho más favorable fue la evolución económica que tuvo esta fruta, ya que generó un ingreso de 4.367.250 dólares, monto que superó en un 135% a los 1.545.000 dólares que facturaron en el primer trimestre de 2005.
La campaña exportadora se concentra entre abril y julio cuando es el momento en el que la producción nacional tiene un nicho comercial al finalizar las entregas de España a la Unión Europea. "El punto de corte de nuestras ventas se produce con el ingreso de Perú, que nos desplaza porque venden a precios muy bajos", comentó un productor.
Hay coincidencias en funcionarios y agricultores tucumanos de que producir paltas constituye una buena alternativa para el sector frutihortícola del Noroeste argentino, debido a las excelentes perspectivas de comercialización y a la demanda de mano de obra que significa. La palta fue introducida en la provincia de Tucumán a fines del siglo XIX, por iniciativa de Alfredo Guzmán, entonces propietario del ingenio Concepción y fundador de la Estación Experimental Agrícola (EEA) actualmente conocida como Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Las plantas se adaptaron convenientemente al pedemonte tucumano, donde incluso generaron una extensa zona con plantas silvestres. En 1983, sobre una finca situada en Sauce Huascho, al sur de la provincia, se fundó la empresa El Guayal SA, precursora de la actividad paltera.
El programa de este emprendimiento incluyó una fuerte estrategia de marketing y el desarrollo de la actividad se vio favorecido por el asesoramiento que brindaron expertos extranjeros (especialmente sudafricanos) a empresas como Ledesma, Guayal SA y Vicente Trápani. Fruto de años de trabajo, y por la envergadura del sector, en 1997 nació la Asociación de Productores de Palta del Noroeste Argentino (APPNOA), entidad que en 2002 se amplió a nivel nacional convirtiéndose en la Asociación Argentina de Productores de Palta (AAPROPAL), que incluye a la mayoría de los palteros del país.
Hasta el año 2002, la mayor parte de las exportaciones de palta eran realizadas por grandes empresas, pero luego se iniciaron en la actividad exportadora pequeños y medianos productores, tendencia que se mantuvo en campañas subsiguientes que llegaron a contabilizar en Tucumán varias firmas exportadoras quemontaron sus propias infraestructuras.
Las empresas involucradas
Tucumán cuenta con 80 pequeños y medianos productores de palta. Aunque ninguno de ellos sobrepasa las 50 hectáreas, en conjunto totalizan alrededor de 1.000 hectáreas. La superficie implantada con paltos en la región creció el 448% en los últimos siete años.
En Salta y Jujuy, los cultivos están aumentando a un promedio de 70 hectáreas por año, mientras que en Tucumán el crecimiento supera las 110 hectáreas anuales. En medios agropecuarios se especula con que gran parte de las plantaciones citrícolas que saldrán del circuito por razones sanitarias y económicas, serían reemplazadas por el cultivo del palto.
Los niveles productivos
Desde la AAPROPAL señalan que este y otros factores confluyen para que se proyecten niveles de producción cercanos a las 12.000 toneladas para 2009, generándose así ventas que rondarían los 12 millones de dólares anuales. Es decir, a razón de 1.000 dólares la hectárea.
El marco de la plantación es variable, de acuerdo a las características de la zona, temperatura, régimen de lluvias, sistema de riego, variedad. En general las plantaciones se realizan de 156 (8x8), 208 (8x6) y 285 (7x5 ) plantas por hectáreas.
El objetivo es que Chile abra el mercado
La producción nacionalde palta necesita imperiosamente que se abran nuevos mercados ya que en 2007 sepodría presentar un ahogo en las entregas a Europa. No tenemos muchas posibilidades de expandir ese mercado ya que se acotó a raiz de la fuerte expansión de la producción peruana.
Situación en la que seguramente les puede llevar a que en la próxima campaña tengan queafrontar un reacomodamiento como el del limón argentino. El sector realizó las inversiones para ponernos competivivos en el mundo, pero para lograr nuevos mercados dependemos de las gestiones del Gobierno nacional. e debe lograr que Chile acepte eltrabajo cientíico elaborado por la EEAOC donde se define que la palta Hass no es hospedera de la mosca de los frutos.
Se gestina desde 2003 y si esto se lograra nuestro país podría podemos aaumentar las ventas entre mayo y agosto, que es donde ellos no producen esa variedad. Esto es un objetivo posible. Además necesitamos que seproteja la producción local ya que Chile ingresa libremente sus paltas de descarte en momento en que la producción de la variedad Torre está en plena producción.
Los palteros aplican un programa de calidad
El sector productivo recibió un programa piloto: "Diagnóstico e Implementación de Buenas Prácticas Agrícolas a Productores de Palta de la Provincia de Tucumán", que se inició en agosto de 2005 y finalizó a mediados de marzo de 2006, en el marco del Programa de Calidad de los Alimentos Argentinos (PROCAL).
Los nueve beneficiarios son productores primarios de palta y uno de ellos es propietario de una planta de acondicionamiento y empaque. El objetivo del proyecto es contribuir a
garantizar la inocuidad de las paltas y mejorar la inserción y posicionamiento de las mismas en los mercados a través de la difusión y promoción intensiva del uso de los sistemas de gestión y aseguramiento de la calidad.
Para ello, se cuenta con el asesoramiento de dos técnicos externos contratados desde el PROCAL. La primera etapa del proyecto consistió en realizar un diagnóstico de situación con relación al cumplimiento de las normas internacionales. Sobre la base del resultado, todos los beneficiarios, conjuntamente con los técnicos, acordaron un plan de trabajo que incluyó diversas acciones de capacitación previstas en el proyecto.
El programa consistió en el asesoramiento personalizado a cada una de las 9 fincas en plazos acordados a fin de sustentar el trabajo a campo. Paralelamente, el PROCAL brindó capacitación técnica sobre Buenas Prácticas Agrícolas, Documentación y Registros, e Higiene del personal. La realización de las actividades requirió determinadas inversiones en las fincas. Algunas de ellas han sido de bajo costo y alto impacto, como la confección de registros y procedimientos, la capacitación de los productores y del personal, la confección de cartelería específica, el manejo racional de agroquímicos, y otros aspectos.
Después de varios años, y con las ayudas en capacitación, se observa un cambio importante en cuanto al conocimiento que tienen los empresarios y sus empleados sobre las exigencias internacionales de calidad e inocuidad, lo que impacta de manera favorable sobre el tratamiento de los cultivos, el producto, el personal y el medio ambiente, haciendo que la eficiencia productiva se incremente en un 15%.
Fuente: El Tribuno