Mala pata

La Infosura, una enfermedad que te deja a pie

Actualidad
Ampliamente conocida también como "laminitis", se piensa no obstante que su denominación correcta es "degeneración laminar aguda". Esta enfermedad se manifiesta tanto en el casco de los équidos como en la pezuña de los bóvidos.

A lo largo de su evolución, los equinos fueron modificando sus miembros entre otras estructuras anatómicas. Las investigaciones en la materia no encuentran dificultad en asegurar que en sus orígenes, el caballo poseía cinco dedos en cada miembro.

El equino contemporáneo en cambio, tiene desarrollado solo el tercer dedo que está conformado por tres falanges. La última de ellas (tejuelo), junto a su estuche córneo (casco o vaso) forman el pie.

De los dedos 2 y 4 solo quedan los metacarpos (anteriores), metatarsos (posteriores), o huesos rudimentarios unidos al metacarpo/tarso central en su cara posterior.

En el rodete coronario, que es la línea superior del vaso, se genera el tejido córneo que forma el casco. La producción es constante y la longitud de crecimiento es de 6 a 8 mm por mes aproximadamente.

A su vez, la uña (casco) posee en su cara interna laminillas similares a las de un engranaje que coinciden con las de la tercera falange. Esta estructura determina un mecanismo por el cual el vaso sigue una línea paralela a la forma de la última falange, es decir que copia su silueta.

Barreras en el camino

Existen toxinas (endotoxinas) que en determinadas situaciones penetran en la circulación sanguínea y si no son debidamente eliminadas por el organismo (principalmente el hígado), se depositan en la unión -tipo engranaje- entre el casco y la tercera falange. Estas toxinas producen daños que resultan en la separación de las estructuras recién mencionadas, ocasionando una perdida del paralelismo.

De esta manera, la línea de crecimiento del casco se modifica pues la presión que ejerce su borde inferior contra el suelo -y la opuesta-, provocan un desvío en su crecimiento obligándolo a desarrollarse paralelo a este último. Esto contribuye a la disminución del desgaste natural que se produce por la fricción entre la uña y el piso, ésta comienza entonces a adquirir la forma de zapato chino.

Signos

Cuando comienza esta enfermedad el caballo sufre mucho dolor, al punto que no se mueve o lo hace con gran dificultad. Aunque es posible que se manifieste tanto en una como en las cuatro extremidades, generalmente afecta solo a las anteriores. Cuando se produce esta última situación, coloca ambos miembros posteriores por debajo del cuerpo y los anteriores algo más adelantados de lo normal.

Es también muy frecuente que haya inflamación por encima de la corona (borde superior del vaso), que a veces se extiende por encima del nudo (unión del metacarpo/tarso con la 1ra. falange).

Una vez superada la fase aguda, cuando comienza a disminuir el dolor, es menester que el veterinario evalúe las secuelas mediante un control radiológico.

Factores predisponentes

Entre las causas más comunes podemos mencionar: gastroenteritis por sobrecarga de granos, infección uterina, retención de placenta, pleuroneumonía, y la lesión de un miembro que obliga a descargar el peso sobre el otro por un largo período. De todos los mencionados, podríamos asegurar que el más común es la sobrecarga con granos ricos en almidón, sobre todo el maíz quebrado fino.

El sistema digestivo del equino está adaptado para digerir pasto. Por ello, cuando se introduce grano en la dieta se debe hacer en forma gradual y siempre intercalada con pasto, ya sea en forma de heno o cosechado por el animal.

Patogenia

Al consumir hidratos de carbono en cantidades inadecuadas se produce un disturbio gastrointestinal que consiste en una fermentación violenta y la consecuente acidificación del medio, esto último extingue la flora intestinal estable. Este proceso cursa con inflamación intestinal y producción de gas que se traduce en dolor abdominal (cólico) y diarrea.

Estas condiciones favorecen la entrada de toxinas (endotoxinas) a la circulación sanguínea general, algo que no ocurre en una situación normal.

Como mencionamos anteriormente, estas toxinas tienen afinidad por la unión (tipo engranaje) entre la 3ra. falange y el casco. Se instalan allí y provocan un desvío en el circuito normal de la sangre -y sus nutrientes-, impidiendo su irrigación en la zona.

Además de lo recientemente descripto, existen otros mecanismos que dañan dicha unión. Entre ellos, podemos mencionar la activación de ciertas enzimas (proteínas) que dañan las paredes de los vasos capilares, como así también la formación de pequeños trombos (coágulos) que obstruyen la microcirculación e infartan la región terminal.

Grados de morbilidad

En sus formas más leves esta enfermedad puede pasar desapercibida, no obstante en los cuadros más graves la uña puede despegarse en distinta medida. Cuando la separación es importante el caballo queda inhabilitado para realizar un desplazamiento normal. Al pisar con los talones estos comienzan a doler; por ello, el animal pasa gran parte del tiempo echado o quieto generándose de esta manera un adelgazamiento progresivo.

En el peor de los casos, el borde anterior del tejuelo (3ra falange) rota hacia abajo y presiona en la suela perforándola. De este modo, se producen infecciones intratables y dolor intenso que culminan con el sacrificio del animal.

Recomendaciones

El manejo nutricional del equino es un aspecto importante de su manutención, por lo que es preciso evitar los excesos. Esto significa que en contraposición a la voluntad de engordar al animal en un corto plazo, sus tiempos fisiológicos determinan un ritmo que le es propio e inmodificable. Además, en este caso se deben tener en cuenta otros factores que condicionan el mejoramiento de su estado general como por ejemplo: la edad, el sexo, la actividad a que se ve sujeto, el estado sanitario, etc.

En armonía con lo anterior, se recomienda restringir el acceso de los animales a los depósitos de alimentos.

Por último, ésta es una enfermedad que requiere rápida intervención, por lo que ante cualquier duda consulte con su veterinario de confianza.

Méd. Vet. Emiliano Vittori

Diario El Litoral

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