Tras el desmantelamiento del tejido industrial, la llegada de Néstor Kirchner encontró a un sector con todo para crecer. Políticas activas y un tipo de cambio competitivo favorecieron un sostenido incremento en los niveles de actividad de los diferentes sectores industriales.
Industria metalmecánica.Tras la salida de la convertibilidad, el sector industrial cambió la agenda. Ya no se hablaba de la necesidad de la devaluación o de la invasión de las importaciones con las que era imposible negociar. Luego de la breve gestión de Eduardo Duhalde, la llegada de Néstor Kirchner al poder acompañó la hora de la reconstruccióndel tejido industrial.
El crecimiento económico durante el mandato de Kirchner promedió el 9%, con una fuerte influencia de la industria.
Entre 2002 y 2007 “la industria manufacturera fue el sector de mayor contribución al crecimiento del PBI, explicando casi 20% del total. En este lapso, la producción industrial creció 64%, 15 puntos por sobre el crecimiento del PBI recuperando participación (19,4% promedio entre 1991-2001, 23% 2002-2007)”.
Los datos surgen del paper elaborado por el jefe de economistas de la UIA, Diego Coatz, y los economistas de la UIA Fernando García Díaz y Sergio Woyecheszen. El estudio, publicado en el boletín informativo de Techint, explica cómo se dio el cambio en la matriz productiva.
Por ejemplo, la producción textil y confecciones, metalmecánica, materiales para la construcción, audio y video, maquinaria y equipo eléctrico y automotores, que habían sufrido durante la convertibilidad, lograron despegar y experimentaron un crecimiento horizontal. Parte de ese incremento se explicó en un aumento de las exportaciones de origen industrial, que treparon 75 por ciento.
La decisión fue apoyar a la industria y la forma fue mediante subsidios o incentivos, financiamiento público y una férrea defensa activa del sector.
En los primeros tiempos de Kirchner en el gobierno los márgenes del uso de capacidad instalada eran amplios.
Con tiempo y políticas aplicadas esas brechas se redujeron. Por ejemplo, en 2002 la utilización de la capacidad instalada se ubicaba en 56%, mientras que en 2003, cuando llega el kirchnerismo, trepó a 65% y, finalmente, en 2004 orilló el 70 por ciento. En tanto, el año siguiente llegó a 73%, mientras que 2006 y 2007 se estabilizaron en 74 por ciento.
Con el aumento de la capacidad instalada llegó el momento de las inversiones. Según un estudio del Ministerio de Industria, las inversiones de grandes empresas ascendieron en 2007 a u$s3.061 millones, un monto que si bien resulta inferior casi en un 14% al verificado en 2006, supera largamente a los registrados en 2003 (más que triplica el valor de dicho año) y 2004, cuando creció casi 60 por ciento.
BAE