La imagen recurrente de las colas de camiones de más de 30 kilómetros en los accesos de la ciudad de Rosario es un síntoma de un problema estructural que aqueja a la Argentina: el deterioro del desempeño logístico del país. Es prioritario implementar una política de mejora integral de la logística para evitar el deterioro de la calidad del servicio y la consecuente pérdida de competitividad exportadora argentina.
De acuerdo con un estudio de CIPPEC, entre 2003 y 2013 los costos logísticos ajustados por inflación aumentaron más del 35%. En 2007, la Argentina era el país de mejor desempeño logístico de América Latina, solo superado por Chile, según el Indice de Performance Logística del Banco Mundial. Hoy está detrás de Brasil y Colombia, e incluso de otras economías de ingresos medios.
La causa fundamental detrás del deterioro logístico argentino es una política de baja inversión pública, fuertemente concentrada en la red vial, combinada con un marco regulatorio institucional adverso a incentivar la inversión privada de calidad y serios problemas de gestión.
En términos estructurales, la concentración de la carga de exportación en los puertos de Rosario presenta un riesgo estratégico. Alrededor del 70% de las exportaciones atraviesa el complejo de puertos de Rosario Paraná Medio, que es la puerta de salida de la principal fuente de divisas argentina: el complejo cerealero-oleaginoso.
Seis corredores viales concentran, por su parte, más de la mitad de la carga de exportación, con presión crítica en tramos estratégicos. El transporte carretero moviliza más del 90% de la carga total, con un peso marginal del ferrocarril. En la carga exportada, sin embargo, el ferrocarril tiene una participación mayor, cercana al 20%, aunque inferior a países con estructuras de carga similar, como Brasil o Australia.
El deterioro logístico afecta en particular a las zonas más alejadas del país. Por ejemplo, el Norte Argentino, la región de menor desarrollo relativo, tiene costos logísticos un 50% superiores al promedio nacional, lo que reduce la rentabilidad de inversiones que podrían crear empleos de calidad y contribuir a reducir la pobreza y la inequidad.
De acuerdo con proyecciones de CIPPEC, el movimiento de cargas de exportación podría aumentar entre un 35% y un 50% en la próxima década. El movimiento de pasajeros y la carga doméstica e importada podrían también aumentar más de un tercio hacia 2023.
Sin una política integral de mejora del desempeño logístico, el deterioro de la infraestructura y la elevada concentración de la red de transporte auguran un futuro de deterioro del servicio, aumento de los costos, y eventualmente, pérdida de competitividad para la Argentina.
Es necesario que esta política de mejora tenga tres ejes centrales: el restablecimiento del marco regulatorio para incentivar la inversión privada; un estrategia de inversión pública concentrada en los segmentos críticos de la red logística; y un enfoque integral, federal, transversal y prospectivo de política logística.
iEco - Lucio Castro y José Barbero (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento)