Chile ha firmado tratados de libre comercio con más naciones que cualquier otro país latinoamericano. Su economía es considerada una de las más abiertas al intercambio y las inversiones y a menudo citada como un ejemplo a imitar.
Siguiendo los consejos de los libros de texto de comercio internacional, se especializa en producir los bienes en los que es más eficiente, como el cobre (50% de las exportaciones) e importa aquellos en los que es relativamente menos eficiente, digamos trigo, que su vecino Argentina produce en cantidad. ¿Correcto?
Falso: la agricultura chilena es fuertemente proteccionista. A tal punto que el viernes pasado, la Organización Mundial del Comercio (OMC) hizo lugar a un pedido de Argentina y formó un grupo de arbitraje que estudiará la legalidad de un sistema de aranceles basado en bandas de precios , que perjudica las exportaciones argentinas de trigo y harina de trigo.
Se trata de una disputa comercial que ya lleva varios años (en Chile la llaman "la guerra del trigo") y que tuvo en 2002 un primer fallo de la OMC, favorable a la Argentina, que pide la eliminación de los aranceles proteccionistas.
Durante el año pasado, Chile accedió a suprimir las bandas de precios...en 2012 y permitir el ingreso de un cupo de 10.000 toneladas de harina de trigo sin arancel. Pero los productores de trigo y molineros chilenos recurrieron a la justicia y consiguieron detener la apertura del cupo.
El azúcar, también sujeto a cupos de importación y bandas de precios, es otro punto conflictivo en el comercio regional. Chile es productor de azúcar de remolacha y protege a la única empresa del sector, Iansa, que domina el 80% del mercado. En Chile, el azúcar brasileño o argentino es castigado con un arancel de importación del ¡98%!
El principal motivo que ha impulsado a los sucesivos gobiernos chilenos a proteger su agricultura son los ingresos de los 60.000 productores de remolacha azucarera y varios otros miles que viven del trigo y la industria molinera. Todo un caso de "populismo" poco conocido del publicitado modelo chileno.
Fuente: Clarín