Para tentar a nuevos inversores

La ganadería es la nueva estrella del agro

Actualidad
Los novillos y terneros valen hasta 135% más que en julio de 2009, mientras que el valor de la vaca buena se incrementó casi 200% en igual período.

Los buenos precios actuales de la hacienda y, más aún, la perspectiva de fortaleza del negocio ganadero a futuro, mudaron el interés de los inversores externos al sector agropecuario desde lo que parecía imbatible, la soja, a un negocio nuevo para ellos: la carne. De esta forma, proliferan hoy las opciones para invertir en ganadería, en detrimento de los fideicomisos y pooles agrícolas que tanto se desarrollaron hasta 2009.

Hace un año, no había fideicomisos ganaderos, explica Mario Kenny, socio de Nicholson y Cano Abogados, mientras ahora “crecen los que están dedicados a cría y engorde.

En el último año y medio, los valores de todas las categorías ganaderas se dispararon. Los novillos y terneros valen hasta 135% más que en julio de 2009, mientras que el valor de la vaca buena se incrementó casi 200% en igual período. En paralelo, la perspectiva de buenos precios se mantiene en el tiempo, sumándole enorme atractivo al negocio. Por su parte, el precio de la soja en Rosario subió cerca de 48% en el mismo lapso.

Según los analistas del sector ganadero, la caída del stock de cabezas en el país desde las 52 millones de cabezas a cerca de 40 millones requiere cinco años para revertirse. En este sentido, Guillermo Villagra, de la firma Open Agro, opinó que esto hace que el interés haya crecido y que los fondos y fideicomisos agropecuarios comiencen a posicionarse en la ganadería”. El empresario destaca que, en paralelo, la demanda de carne argentina sigue siendo alta, incluso con políticas erróneas, y hay que estar preparado para cuando se abran los mercados externos que hoy permanecen cerrados.

Mientras las ventas externas de carne están limitadas desde 2006, la diferencia con años anteriores es que hoy es un gran negocio vender el producto en la Argentina, en detrimento de varios destinos del exterior que se vuelven menos atractivos al sumar los costos de envío.

La mejora de los precios ganaderos logró, inclusive, que campos con potencial de combinar agricultura y ganadería que habían quedado sin vacas, desplazadas por la soja, volvieran a cubrirse de animales. Según Villagra, un ejemplo de esto son los campos de La Pampa.

Otra consecuencia de la mejora de las condiciones del negocio es volver a tener la posibilidad de pactar alquileres a largo plazo para ganadería, según Villagra. Con precios de arrendamientos por kilo de carne atractivos para los propietarios, crece la previsibilidad del negocio a largo plazo, afirmó.

El inversor que entra al negocio ganadero con la experiencia de haber invertido en agricultura tiene que tener en cuenta que ambos sectores difieren en algunos aspectos.

Los plazos. Mientras en el negocio agrícola se puede hablar de ciclos anuales, en el ganadero hay que pensar en el mediano plazo, es decir, en tres años, como mínimo. Aún así, hay alternativas para engorde de hacienda para el mercado interno con un plazo de inversión de entre 15 y 18 meses.

Los costos. La ganadería tiene más costos fijos que la agricultura, por lo que hay que pensar en unos $ 10.000 para un ciclo corto de engorde o de unos $ 60.000 para un ciclo más largo y completo.

El riesgo. Por las características de producción, hay menos riesgo en la ganadería, sobretodo en lo que respecta al clima. Aún así, hay quienes ponen una luz de alerta sobre las políticas variables que tuvo el Gobierno sobre esta actividad en los últimos años.

Fuente: El Cronista - Julieta Camandone

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web