Entre Ríos

La falta de pasturas mata el ganado en Gualeguay

Actualidad
El desastre hídrico que afectó al departamento Gualeguay en abril pasado -llovieron 700 mm- más las heladas de este invierno acabaron con las pasturas implantadas y afectaron directamente al ganado.

"En los años que llevo de experiencia nunca ví una cosa así", se sincera apesadumbrado Héctor Ahibe. Igual reacción tuvo Casiano Otagui al ser consultado. "La verdad que el panorama para la ganadería es muy desalentador. El clima no ayuda, no podemos salir del invierno y lo que se está viendo en los campos tanto de cría como de invernada es desolador", apunta.

Distintos factores se han combinado para hacer escasas las pasturas, pero sobre todo las bajas temperaturas y las decenas de heladas que han caído este invierno. "Es increíble pero la situación es peor que con las inundaciones cuando uno pensaba que iba a ser un caos. Pero hoy lo que se ve en el campo son vacas caídas, muertas, con un gran costo de suplementación para resistir y evitar una mortandad mayor. En ese rubro el esfuerzo que está haciendo el productor es muy grande. El valor de un rollo de soja que hace años no se hacía es de 90 pesos, o de una pradera está entre 270 y 300 pesos. Eso no alcanza para muchas vacas", relata Otaegui, agregando que "cuando el productor se sienta y hace los números de gastos de nutrición y alimentación van a ser de pérdidas muy grandes".

En el mediano plazo además, también se sentirá el impacto en la cantidad de animales que habrá en el mercado. "Entre lo climático y la agricultura el impacto es muy negativo. El que es ganadero, que le costaba entregar sus campos para agricultura porque los valores económicos te llevan, hoy es casi inevitable. Si vos te acordás hace 10 o 20 años atrás, salías por Ruta 12 u 11 y había muchas estancias ganaderas. Hoy para el lado que salgas es todo lo contrario, hay cada vez más silos, balanzas, camiones. Nos estamos convirtiendo en zona agrícola y de invernada. Lo que es cría, los terneros, van a escasear muchísimo".

La impotencia es lo que gana a los productores. "Es que el productor busca otras causas que no sean la falta de alimento. Alguna enfermedad infecciosa, pero uno hace una necropsia de un animal y ya sabés que es por la falta de comida. Encima al estado que llegan las vacas después se hace difícil recuperarlas. Se puede hacer pero con mucho costo, hay que suplementar con granos. Lo que se ve es la parte reproductiva. Las vacas están pariendo, y las que están con esos terneros de acá a dos meses van a tener un mayor requerimiento. Por eso el efecto negativo se multiplica hacia delante".

Otaegui advirtió que es muy difícil prever lo que ha pasado. "Hay gente que está paliando más o menos bien la situación pero esto supera todo. El gobierno tampoco da pautas para que la producción pueda crecer. El ternero que ellos producen no lo pueden defender porque no hay nadie interesado en comprar. Todo conspira para desalentar al sector".

Héctor Ahibe lleva unos cuantos años en el lomo de experiencia y afirma que nunca vivió una situación como la actual. "Es preocupante y desesperante –arranca el veterinario-. El año pasado hubo una seca importante que obligó a vender antes de tiempo. Después vino el desastre de los 700 milímetros que encharcaron los campos y afectaron el paso. Vino el invierno sin precedentes, el más crudo de los últimos 45 años. Ahora hay una gran mortandad de hacienda y para colmo sin solución. Vas a los campos y encontrás vacas caídas, con preñéz avanzada, están echadas y cuando te mira el productor decirle que no la vas a poder salvar es un problema. Falta pasta, sigue el frío y hay seca, todo junto".

El veterinario apuntó que "siempre vamos atrás del problema, aunque en Gualeguay es serio. He andado por el norte de la provincia y no es tan grave. Se ve más pasto, hay más resguardo para la hacienda. Acá los pocos campos ganaderos que quedaron estaban recargados a raiz de la creciente y hoy no queda un pasto. A los animales hay que darles de comer. Los rollos están carísimos, son difíciles de transportar, en fin todos costos adicionales para el productor".

Entre pastura y alimento balanceado, ¿cuánto necesita un animal? "Si querés satisfacer una dieta necesaria, mínima, se dan dos kilos y pico de ración por animal y rollo a discreción. Pero ayer estuve con un productor que consiguió rollos en Gualeguaychú y no tiene cómo transportarlos. ¿Las heladas? Me han hablado que contabilizaron ya 70 pero tengo un pariente en Azul que ahí contaron 65, así que puede ser un indicativo de lo que pasa".

¿Se puede hablar de cantidad de animales afectados? "Es complicado y doloroso hablar de esas cosas. Vos te sentás en tu casa y no pasa, pero cuando estás frente al tipo y vés el problema que tiene y que no hay solución, lo dimensionás con exactitud. Y a este tipo se le van a morir la mitad de las vacas y no tiene solución. Encima son clientes de muchos años y amigos o vienen de pasar por dos o tres veterinarios buscando otra respuesta distinta que no que no van a encontrar. Lamentablemente la hacienda está fundida".

Ahibe agregó que con las inundaciones mucha gente perdió hacienda con la creciente, incluso hubo productores que llegaron a perder el 100 por 100. A raíz de la creciente mucha gente liquidó vientres y se quedó con lo mejor, ahora se muere la hacienda por la falta de pasturas. "Es un problema grave y escapa a mi entendimiento qué va a pasar. Va a escasear hacienda. El productor está muy solo y los medianos sobre todo están tirando la toalla. Hoy cualquier medicamento, cualquier cosa ha subido un montón. Conozco gente a la que se le ha muerto ya la mitad del rodeo".

Horacio Cafferatta, otro veterinario local también fue consultado por este medio. Y coincide con el pronóstico de sus colegas. "Hay un impacto negativo ahora y habrá otro en el mediano plazo. Yo atiendo para el lado de Ceibas, Paranacito, Médanos, o en el 7mo., 8vo., y son todos campos marginales para ganadería. Hace cuatro meses había exceso de agua, ahora falta. Eso y el frío han diezmado los rodeos. Calculamos que debe haber un 10% de mortandad de hacienda. La que primero muere es la vaca preñada porque tiene mayores requerimientos energéticos. Al estar así va consumiendo sus propias reservas, se cae por un problema de acidosis y falta de minerales, y después está la mortandad del ternero que no tiene qué mamar. La vaca no junta leche por falta de pasto. Eso es lo que está pasando".

Fuente: Gualeguay al Día

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