Así, si bien no ha debido rotar o suspender personal como ocurre en otras fábricas de Paraná, Concordia o Gualeguaychú -Asado desarrolla sus actividades principales por la mañana- esta firma recibió un recargo tal de la tarifa de electricidad que está perdiendo toda posibilidad de competir en el mercado. Cammesa cobra multas a los consumos actuales que sean superiores a los registrados en los meses correlativos de aquel año. De esta manera, en una factura actual de la firma Calisa, a la que pertenece Asado, puede observarse que el 30% corresponde a la multa.
Tras reclamos infructuosos, los empresarios sostienen que la medida no es coherente con los principios de promoción o apoyo a las industrias recién nacidas y de alta demanda de mano de obra, y aclaran que de igual forma, durante la tarde, deben hacer funcionar su generador propio, un motor gasolero de 450 kilovatios, para que la planta se sostenga.
Como agravante, los hornos para las comidas preparadas de exportación en base a pollo y las cámaras de frío funcionan con electricidad. Esto -agregaron los empresarios- ya es una desventaja respecto de plantas de otras provincias que trabajan a gas.
Las dificultades de Asado radican en el alza de costos, lo que les imposibilita competir con otros países en el precio de sus comidas preparadas de exportación. Además, nunca saben qué monto tendrá la factura de electricidad.
Fuente: Daniel Tirso Fiorotto - La Nación