En su primera etapa, la Extensión logró un alto impacto en las familias rurales. Con el objetivo de mejorar su calidad de vida, el trabajo se centró en su educación. A su vez, a través de 200 Agencias de Extensión Rural ubicadas en todo el país, se logró un gran despliegue territorial.
A mediados de la década siguiente, el modelo del trabajo de extensión se focalizó en la generación y transferencia de "paquetes tecnológicos" para cultivos clave de exportación, con lo cual la acción estuvo orientada hacia los medianos productores. Hacia los 80, el INTA impulsó la adaptación de tecnologías a las condiciones regionales y la participación de los productores en la planificación de actividades institucionales.
Durante los ´90, se implementaron los Programas Minifundio, Pro-Huerta y Cambio Rural, a través de los cuales se priorizó el trabajo con las PyMES agropecuarias, los pequeños productores y la pobreza rural.
Actualmente, el INTA promueve la participación de la población en la elaboración y gestión de proyectos orientados a fortalecer las capacidades territoriales, tanto a nivel local como regional. El enfoque actual apunta a la valoración de los recursos propios, a la concentración entre actores y al fortalecimiento de las redes sociales. En este marco, se implementó el Programa Nacional de Apoyo a los Territorios, a través del cual se promueve la innovación tecnológica y organizacional, el desarrollo de capacidades y el fortalecimiento de la competitividad en un ámbito de equidad social.
El desafío planteado requiere compatibilizar los objetivos de competitividad, salud ambiental y equidad social que persigue el INTA, enmarcándolos en una estrategia de desarrollo equilibrada y sustentable en el largo plazo para superar las desigualdades territoriales.
Informes: intainforma@correo.inta.gov.ar, www.inta.gov.ar/aniversario/index.htm