Esquina - Corrientes

La Cruz de los Milagros une a paisanos del Litoral

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Entrerrianos y correntinos confluyen a dar testimonio de su cultura en el corazón del chamamé. in distinción de clases y superando cualquier frontera física arbitraria, se unen en una celebración en la que se destacan el respeto y el desinterés.

El lugar: estancia La Gladys, propiedad de la familia Zárate, ubicada en Libertador, Departamento Esquina en Corrientes, a unos 60 kilómetros de La Paz. El motivo: conmemorar la Cruz de los Milagros.

La Fiesta: comprende procesión, yerra, baile, almuerzo y confraternidad entre paisanos de Entre Ríos y Corrientes.

Los anfitriones: familia Zárate, que generosamente donó cuatro vaquillonas, 60 kilogramos de carne picada para preparar albóndigas con papas estofadas, 800 empanadas, 800 pastelitos, vino, cerveza, caña, ginebra, whisky y gaseosas.

Los protagonistas: paisanos de todos los pueblitos de la zona que, sin distinción de clases y superando cualquier frontera física arbitraria, se unen en una celebración en la que se destacan el respeto y el desinterés.

UNO estuvo desde el inicio de la celebración, que comenzó cerca de las 7 del jueves en una ermita que alberga una imagen de la Virgen de los Milagros, donde hubo una misa y desde allí partió una procesión que recorrió casi dos kilómetros hasta la casa de la familia Zárate, y fue animada por músicos munidos de guitarras y acordeón.

En lo de Zárate ya estaban en marcha los preparativos de lo que luego sería una de las fiestas, que sin ningún tipo de interés ni promoción, convoca a cientos de paisa-nos de aquella amplia zona del Litoral argentino, y en la que la presencia entrerriana es numerosa y muy bien recibida.

Música y trabajo

Todo está armoniosamente rela-cionado. La yerra a la antigua usanza es una manera de "recuperar la tradición". Tal actividad se realiza ahora sin ese halo ritual que lo supo destacar por siglos . El chamamé sonó toda la jornada interpretado por grupos y solistas entrerrianos y correntinos: "Porque lo que no podemos decir con palabras quizás lo pueda decir nuestra música".

El baile, elegante, cadencioso, sin meneos exagerados fue la expre-sión más acabada de una levitación, "como si los pies acariciaran el suelo". Quitito lo resumió: "Es un modo de agradecerle y pedirle a la Cruz".

Hermanos y anfitriones

César y Fabricio Zárate, vitales a sus más de 60 años, siguen la tradición familiar de ofrecer su hogar y sus bienes para conmemorar y celebrar la Cruz de los Milagros.

Precisamente, César, más conocido en la zona como Quitito explicó: "La Cruz vendría a ser como nuestro patrono, le tenemos tanta fe que uno le hace un pedido y ya está al alcance de uno". La familia es anfitriona y devota de la Cruz desde hace tres generaciones.

El entorno

Un detalle que para UNO constituyó un hallazgo fue el respeto y la armonía reinante en el amplio predio.

Mientras los músicos no cesaban de tocar y los gauchos marcaban animales sin tregua, las mujeres y los asadores se afanaban amorosamente en la tarea de preparar las delicias que disfrutarían las más de 500 personas que sin cesar iban llegando a La Gladys.

Esto, teniendo en cuenta que en las grandes ciudades ya se pierde el respeto por el otro y por todo lo que el otro significa, tanto en su dimensión laboral como cultural.

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