De aquí saldrá una parte interesante de la cosecha récord de soja, que, según las últimas estimaciones, será mayor aún a lo previsto.
Muchos campos de esta zona son "difíciles". No son los del sur de Santa Fe, donde los alambrados fueron desapareciendo junto con la ganadería. Aquí, ambas actividades deben convivir. Los mejores lotes van fluyendo año tras año hacia la agricultura, mientras que los más "flojos", muchos de ellos bajos, siguen en la actividad ganadera, aunque con nuevas tecnologías que han permitido mantener e incluso aumentar la productividad.
En general, quienes hacen agricultura en esta zona apuntan a resultados más modestos que en los mejores campos de la Argentina, si son prudentes.
En algunos lotes, a pesar de que llovió muy bien durante todo el ciclo del cultivo (hasta los excesos de las últimas semanas), no se superan los 3.000 kilos de soja por hectárea, mientras que en la Zona Núcleo (sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba), los promedios este año anduvieron más cerca de los 4.000 kilos por hectárea.
Pero también hay tecnología de punta y rendimientos envidiables. Inclusive, uno de los principales grupos de la producción agrícola argentina, El Tejar, tiene su sede en esta ciudad, en la que nació.
En un caso o en otro, la fuerza agrícola en esta zona no pasa desapercibida.
En un reciente informe sobre la campaña sojera, la propia Secretaría de Agricultura consideró que buena parte del crecimiento en superficie que se dio este año (se sembraron 16,1 millones de hectáreas), provino de "la zona deprimida del Salado".
Y los rindes acompañaron. No sólo aquí, sino en todo el país, más allá de las fuertes lluvias y las inundaciones que llegaron cuando la cosecha ya había comenzado. Recorriendo esta zona, puede verse el desastre que provocó el desborde del río Salado en campos cercanos. Lotes de soja y de maíz totalmente bajo el agua constituyen un paisaje que se cruza con frecuencia.
Sin embargo, la cosecha será récord. Y ese panorama marca que lo hubiera sido aún más de no ser por los problemas climáticos más recientes.
El último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires manifestó, por primera vez en esta campaña, que la cosecha será de 46 millones de toneladas.
Es decir, agregó 500.000 toneladas sobre su anterior estimación. Y destacó que parte de ese incremento se debe a los muy buenos resultados que se están obteniendo, entre otras regiones, en la zona central de Buenos Aires. Es decir, aquí.
Si estas cifras se confirman, la trilla sojera será 12,7% mayor a la del año pasado. Y la Cuenca del Salado habrá aportado una buena parte, como lo demuestra la multitud de cosechadoras que, desde caminos de tierra y rutas, se ven trabajando, lidiando con el barro y rogando al cielo que, por ahora, no vuelva a llover.
Fuente: Clarín