Para reinventar su negocio

La cerealera Louis Dreyfus estudia fusionarse

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Las comercializadoras de materias primas agrícolas ya no quieren limitarse a comprar y vender, les interesa producir y procesar alimentos para elevar sus márgenes.

Cuando Leopold Louis Dreyfus, el hijo de 18 años de un chacarero de Alsacia, Francia, comenzó en 1851 a comprar trigo a productores locales para venderlo en el pueblo, nunca imaginó cómo crecería ese negocio en los siguientes 150 años.

Hoy, Louis Dreyfus Commodities, aún controlada por los descendientes de Leopold, es una de las comercializadoras de materias primas agrícolas más grandes del mundo y compite con Archer Daniels Midland de Illinois, Bunge de Nueva York y Cargill de Minneapolis. Las cuatro, conocidas como el ABCD de la industria, dominan los flujos mundiales de commodities agrícolas.

El grupo de la familia francesa está estudiando un cambio radical de propietarios, explorando alternativas como una salida a bolsa o la venta de una participación a inversores de largo plazo. Las conversaciones están recién en sus primeras etapas.

Louis Dreyfus está tratando de reinventarse para dejar de lado la simple comercialización, donde las ventas son grandes pero los márgenes muy chicos. Quiere invertir en activos de producción más rentables pero que requieren mayor capital.

Actualmente la compañía familiar y Olam, su rival mucho más joven con casa matriz en Singapur, están negociando una fusión, lo que evidencia una transformación de la industria de las materias primas.

Los dos grupos quieren reinventarse, construir plantas de procesamiento y labrar sus propias tierras de cultivo. Para eso, necesitan capital a mucho más largo plazo, que puede financiarse mayormente mediante líneas de crédito de corto plazo.

“Ambas compañías están en una fase de transformación”, señaló un ejecutivo del sector no involucrado en las conversaciones, pero que tiene trato con ambas comercializadoras. “Quieren alejarse del negocio de comercialización, que tiene alto flujo y bajo margen, e invertir en activos nuevos. Necesitan dinero, por lo que deben explorar nuevos caminos”, agregó. Esta transformación se produce en un momento en que los mercados emergentes, en particular Asia y Medio Oriente, demandan más alimentos y, lo que es esencial, una dieta más rica en carne y lácteos, y menos basada en su tradicional combinación de vegetales y arroz.

Mientras tanto, el consumo en los países desarrollados está creciendo más lentamente, al igual que la población y la actividad económica en general. Tras las fuertes alzas de los precios de los commodities y la incertidumbre por la oferta durante la crisis alimentaria de 2007-08 –la primera en más de treinta años–, tomó protagonismo la seguridad alimentaria. Considerado mucho tiempo un asunto propio de los ministros de agricultura, ahora se convirtió en un tema de acalorado debate entre los líderes del G8.

Fuente: El Cronista

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