La inflación

La carne en góndola subió 36%; en pie, 12%

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Según la Secretaría de Agricultura de la Nación, ganaderos e industriales cumplen con el acuerdo de precios firmado a mediados de mayo pasado y ponen el acento en la falta de controles en las etapas finales de la cadena.

Ya sea por una cuestión de gusto, tradición o costumbre, hay un consenso generalizado de que la carne es el principal alimento dentro de la dieta de los argentinos. Lo que no todos saben es que el consumo doméstico de cortes vacunos se encuentra en el nivel más alto de los últimos 11 años (65 kilos por persona anuales), a pesar de que su valor en las góndolas registra en lo que va del año una suba de hasta 36 por ciento. Y hay muchos menos que conocen que el precio de la hacienda en pie sólo acumula una suba del 12 por ciento.

A diferencia de otros alimentos, como el caso de los derivados del trigo, que copiaron la suba registrada por la materia prima (el cereal) en lo que va del año, en la carne los aumentos en el precio al consumidor llegan hasta triplicar la actualización del novillo en pie.

De acuerdo con el relevamiento periódico realizado en cuatro híper y supermercados de la ciudad de Córdoba (Wal Mart y Carrefour, ubicados en avenida Colón; Disco, del shopping del barrio Villa Cabrera, y Libertad, de Rodríguez del Busto), el valor del kilo de la nalga creció en los últimos ocho meses 36 por ciento; la costilla ancha de novillo, 32 por ciento, y la carne molida común, 18 por ciento.

Mientras tanto, el precio del novillo acumula desde diciembre hasta el viernes pasado en el mercado de Liniers (utilizado como referencia para el valor de la hacienda) un incremento del 12 por ciento. En el último mes del año pasado, el promedio del novillo fue de 2,38 pesos frente a los 2,66 pesos con que cerró el viernes la cotización.

Márgenes y preferencias. La brecha de precios que hay entre los primeros eslabones de la cadena de ganados y carnes -productores y frigoríficos- y los distribuidores minoristas es tema de debate en el propio Gobierno.

Según la Secretaría de Agricultura de la Nación, ganaderos e industriales cumplen con el acuerdo de precios firmado a mediados de mayo pasado y ponen el acento en la falta de controles en las etapas finales de la cadena, competencia de la Secretaría de Comercio Interior.

En los primeros días de mayo, la industria frigorífica y los ganaderos acordaron con el Gobierno una actualizaron en el valor del novillo de casi 20 por ciento en relación con los precios máximos oficiales que se habían impuesto en noviembre del año pasado. En la góndola, esa actualización contribuyó a aumentar aún más la distancia con el ganado en pie.

Y lejos de perder peso en la dieta diaria, la carne crece en preferencia. Se muestra como una excepción a la regla económica que indica que a mayor precio, menor demanda. En junio, el consumo por habitante se ubicó en 65,5 kilos, siete por ciento por encima del registrado en igual mes del año pasado.

Los integrantes de la cadena intentan explicar el comportamiento de la demanda. Admiten que, en comparación con otros productos de la canasta familiar como lácteos y verduras, sigue siendo un alimento accesible. Hoy con 10 pesos es posible comprar un kilo de costeletas o dos kilos de carne picada común; con el mismo dinero se puede adquirir medio kilo de queso por salut.

Algunos sectores de la producción pronostican que en los próximos meses la oferta de hacienda se verá resentida, lo que podría impactar aún más en su cotización. Muchos ganaderos y analistas aseguran que si no fuera por la intervención del Gobierno, con el actual nivel de demanda, el valor del kilo vivo sería superior a un dólar.

Fuente: Alejandro Rollán - La Voz del Interior

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