A sólo días de comenzar la campaña de granos gruesos, los productores se han quedado prácticamente sin financiamiento comercial y bancario, en un contexto en que los costos aumentaron sensiblemente, la grave sequía agobia y crece el malestar por la falta de políticas oficiales de incentivo.
Los proveedores de insumos no se animan a vender sin el precio de referencia que les daban los negocios forward (que pactan directamente comprador y vendedor por fuera del mercado), hoy casi nulos por el desaliento que provocan las intervenciones oficiales.
Por otro lado, con el alto costo del crédito bancario, nadie se atreve a tomar un compromiso de esa naturaleza. Así, la euforia del agro de principios de año quedó en el recuerdo. En el segundo trimestre de 2008, la caída de la inversión en herbicidas, fungicidas y fertilizantes fue de entre un 30 y un 40 por ciento respecto de igual período de 2007.
Datos oficiales y privados coinciden en una disminución del área a sembrarse de maíz (muy onerosa en costos) que oscila entre el 5 y el 10 por ciento, lo que implica una superficie cultivada de entre 3,6 y 3,8 millones de hectáreas, según la Secretaría de Agricultura.
El economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Ernesto Ambrosetti, dijo que el sector agropecuario tiene grandes dificultades para tomar créditos para todo el paquete tecnológico, principalmente por "las altas tasas de interés bancarias, que en muchos casos superan el 20 por ciento y que no están acordes con la capacidad de repago de muchos productos, especialmente de las economías regionales".
Para Ambrosetti en este momento, ante la incertidumbre de los precios futuros y la fuerte intervención gubernamental en los mercados de leche, carnes o granos y de los cultivos industriales, "se hace muy difícil la evaluación para acceder a un crédito".
En una visión coincidente, Ricardo Negri, técnico del departamento de Investigación y Desarrollo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), la cuestión del financiamiento para el productor es grave. "No está llegando y los plazos biológicos no esperan. No sólo son altas las tasas de las líneas de crédito bancario, sino que se ha reducido la financiación comercial de los proveedores de insumos ya que el riesgo es mayor al no haber contratos forward", señaló.
Según Negri, la caída en los montos de financiación se agrava con el aumento de los insumos. "Además, las limitaciones a las exportaciones de granos implica que no haya contratos de prefinanciación de exportaciones y con eso hay menos crédito", concluyó.
Dificultades
"La gran dificultad que los proveedores de insumos tienen para otorgar financiamiento a los productores para la venta de productos radica en la falta de precios de referencia a futuro. No se concretan contratos forward porque los mercados a futuro han sido afectados por las normas administrativas oficiales. En consecuencia se está impidiendo la venta garantizada con grano, modalidad conocida como plan canje, que era la base del crédito agropecuario", dijo a LA NACION Guillermo Cal, director ejecutivo de Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe). Según el ejecutivo, hoy todas las operaciones se están cerrando al contado.
¿Cómo se llegó a esta situación? Según el empresario hay una sumatoria de problemas: "Afectan la grave sequía, el malhumor de los productores (que derivó en el conflicto con el Gobierno) y la caída de los precios de las commodities ".
Para Cal "la euforia de marzo" terminó. "Se habla de que se va a sembrar hasta un 10 por ciento menos de maíz y esto está afectando la demanda de insumos, sobre todo en los más masivos como el caso del glifosato y los fertilizantes. En el segundo trimestre del año, hubo una caída en las ventas de entre un 30 y un 40 por ciento comparado con igual período del año anterior".
Guillermo Simone, gerente general de SPS Argentina, empresa proveedora de semillas, informó que la compañía tiene como última fecha de vencimiento de cobro en diciembre con un interés de entre el 1 y el 1,20 mensual, "con algunas contadas excepciones con financiación a cosecha".
El empresario acotó que la tasa respecto del año anterior es bastante parecida, pero "la diferencia es que no hay mucha financiación a cosecha por la falta de liquidez".
Para Simone, las tasas en los bancos están lo suficientemente altas para tomar fondeo. "En los últimos 30 días hubo índices que variaron del 15 al 24%", explicó. Sin embargo señaló que la empresa tiene una financiación especial con el Banco Río para un cupo limitado de soja, sin interés con vencimiento en abril a través de la tarjeta de ese banco.
Un tema que nadie soslaya es la sequía. Según Juan Mascias, gerente de marketing de Syngenta Semillas, hoy el problema principal es el climático y en segundo término la inversión que el productor tiene que hacer sobre una hectárea de maíz para sacar un margen bruto similar al de soja. "Hoy tiene que invertir casi el doble en costos en todo el paquete tecnológico para producir maíz. Pasó de los 400 dólares por hectárea de la campaña anterior a 650 dólares en la actual, en tanto que para la soja la evolución fue de 250 a 300 dólares".
Estimó Mascias que en estas condiciones la superficie sembrada con maíz bajará un 5 %, en tanto que la de soja subirá entre un 3 y un 5 por ciento.
Por su parte, Agustín Avellaneda, productor del sur de Santa Fe, se lamentó de que los costos del maíz y la soja subieron entre un 50 y 60 por ciento. "Pienso que muchos productores van a devolver bolsas de maíz a los proveedores. Está afectada la cadena de pagos, y los proveedores no pueden financiar mucho. A uno le piden que pague ahora o en 15 días, no en dos meses, como ocurría antes".
Martín Biscayart, productor de Pergamino, coincidió en que en la actualidad para cualquier actividad no existe el financiamiento, porque las tasas son inaccesibles. "En esta zona se está hablando de un piso de 22 por ciento y un máximo del 30 por ciento", ejemplificó. "En la campaña pasada uno podía llegar a tener otro tipo de expectativa de inversión en silos, estructura, maquinaria, etcétera", recordó. Respecto del crédito comercial Biscayart señaló que los proveedores de insumos no escapan a la generalidad. "No pueden hacer magia; el alto costo financiero afecta a toda la cadena", dijo.
A propósito, el productor enumeró los altos costos de los insumos. Dijo que la semilla de maíz cuesta entre 80 y 140 dólares para una hectárea; la urea, entre 900 y 1000 dólares la tonelada, y el fosfato diamónico entre 1300 y 1400 dólares la tonelada. "Conclusión: para cultivar una hectárea de maíz se deben invertir entre 550 y 600 dólares contra unos 250 dólares para una de soja. A esto hay que sumarle el alquiler, ya que en esta zona, entre el 60 y 70% se trabaja en alquiler, a un promedio de entre 500 y 600 dólares la hectárea por campaña. Entonces se llega a un costo de 1200 dólares la hectárea. Con estas cifras se necesitan 92 quintales de rinde de indiferencia. Con los rindes del año pasado (70/75 quintales) estamos perdiendo entre 200 y 300 dólares por hectárea", concluyó Biscayart.
Fuente: La Nación