La campaña agrícola actual podría comercializarse a valores inferiores a los del ciclo anterior 2007-2008, entre un 20 por ciento menos para la soja y un 45 por ciento para el girasol, en los precios FOB, es decir con la carga puesta en el barco.
"Si se mantienen los precios en sus niveles actuales y esperados (según precios futuros), la campaña en curso se comercializará a valores inferiores a los de la campaña 2007/2008, entre un 18 por ciento (en el caso de la soja) y un 47 por ciento (girasol) para los precios FAS", es decir del mercado interno, expresó Juan Manuel Garzón, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea.
"Los niveles actuales de algunos de los granos se asemejan a sus promedios históricos como es el caso de la soja", dijo a Noticias Argentinas.
Para Garzón, con respecto al valor de la producción agrícola, éste disminuirá en un rango de entre 12.000 y 14.000 millones de dólares, según se logre la mayor producción proyectada (escenario optimista) o la menor (escenario pesimista)".
Esta merma significa entre un 34 por ciento y un 40 por ciento menos respecto de la campaña 2007/2008.
El economista sostiene que hoy "pueden plantearse tres escenarios posibles respecto al que será el nivel de producción de granos en la actual campaña 2008/2009".
En ese sentido, dijo que el escenario "moderado" indica una producción de 73,5 millones de toneladas, un 21 por ciento por debajo de la producción de la campaña anterior.
El escenario "optimista" llega a las 76,8 millones de toneladas, un 17 por ciento por debajo de la previa, mientras que el escenario "pesimista" se establece en 70,3 millones de toneladas, un 24 por ciento por debajo.
En perspectiva histórica, la producción 2008/2009 podría volver al nivel que alcanzara en la campaña 2005/2006 (74 millones) o incluso quedar por debajo de éste.
Parte de la caída esperada de producción obedece a la sequía (con menores rindes y áreas perdidas) y otra causa es la menor área sembrada previamente decidida por los productores agrícolas.
"La decisión de restar área sembrada ha sido a consecuencia de haber anticipado los problemas climáticos pero también por la baja rentabilidad esperada de algunos cultivos, fundamentalmente, de los cereales", analizó.
Para Garzón también se sumó la incertidumbre que genera una política de "intervención" en los mercados de granos.