Se desarrolló la 5° Escuela Internacional de Acondicionamiento y Molinería de Arroz y la Jornada Técnica del Cultivo de Arroz, organizada por la Cámara de Industriales Arroceros en el Centro de Convenciones de Concordia.
El miércoles de la semana pasada dio comienzo en el Centro de Convenciones, la 5° Escuela Internacional de Acondicionamiento y Molinería de Arroz y la Jornada Técnica del Cultivo de Arroz, organizada por la Cámara de Industriales Arroceros. La actividad se extendió hasta el jueves y disertaron William Norris Bond, Ricardo Ghisays Galindo, Andrés Felipe Aldana Rico y Javier Eduardo Briceño Rondón.
Algunos temas tratados fueron el impacto de las operaciones de limpieza en el proceso de acondicionamiento de granos; factores de control en el secado y almacenamiento; factores de calidad en el molino, desarrollo de conceptos sobre la segregación de calidad en la recepción de arroz; molienda de harina y extrusión y principios de diseño de un molino.
El arroz es posiblemente el grano que se cultiva desde hace más tiempo y más extensamente, pues ocupa aproximadamente el 9% de la tierra total cultivable y es el segundo cereal en importancia para la nutrición humana, después del trigo. Actualmente es la base de la alimentación de dos tercios de la población mundial.
La molienda en el arroz difiere completamente de la del trigo. El trigo es molturado para obtener harina, mientras que la molienda del arroz incluye el descascarillado, la eliminación del salvado y finalmente la separación de los granos partidos y dañados.
En diálogo con Campo en Acción Federico Gadea, presidente de la Cámara de Industriales Arroceros de Entre Ríos (Ciaer) se mostró sorprendido por la amplia convocatoria de la actividad. “Esta quinta jornada internacional de molinería es a su vez la primera escuela de Molinería en Argentina”.
El presidente de Ciaer habló sobre la situación de Argentina en mercado internacional de arroz. “Está de estable a más firme que años anteriores, pero notamos que la competitividad argentina no llega a ser la necesaria para competir en ese mercado”, dijo y agregó: “Hace tres años la cadena está sin rentabilidad, consumiendo los pocos recursos que tiene tanto la producción como la industria, así que estamos enfocándonos en lograr esa rentabilidad”.
Para Gadea a nivel internacional consideran de muy buena calidad el arroz argentino. “Lo que no tiene Argentina es muy buena constancia en el mercado y eso no es porque los operadores del mercado seamos inconstantes, sino porque estos avatares de precios que tenemos cuando no contamos con ningún tipo de protección, hacen que en un momento podamos estar en un mercado y en otro momento no, eso nos quita un poco de imagen afuera”, lamentó el entrevistado.
Regina Sujovirsky Depetris es responsable de Prensa y Comunicación de la CIAER y habló con Campo en Acción sobre la labor de Ciaer.
“Desde la Cámara de Industriales Arroceros de Entre Ríos hay un modelo a seguir hacia adelante y es trabajar mucho con el arroz argentino, la calidad es la diferencia y ese justamente será nuestro slogan en los meses venideros”, dijo y agregó: “La idea es posicionar el arroz argentino en Argentina, tanto en el mercado doméstico como externo. Se trabajará en un modelo de promoción con distintas instituciones y sobre nos abocaremos a articular público y privado, para ello hay un gran interés en trabajar con el Ministerio de Salud Pública, Alimentos y Bebidas, y con el ministerio de Agroindustria”
Sujovirsky Depetris insistió en que la calidad del arroz argentino es lo que hace la diferencia en Argentina y el mundo. “En el mercado interno la idea es lograr combinar la dieta de los argentinos, con carne vacuna, avícola y arroz. En cuanto al mercado internacional, tenemos que participar en eventos por fuera del sector agropecuario”, señaló.
Norris Bond, fundador de Applied Milling Systems es especialista en la molienda de arroz y destacó que no sólo en el arroz sino en todos los cereales, la agroindustria en general tienen la misma razón de ser: no el producto que se está transformando, ni la maquinaria, sino el hacer dinero, tener ingresos.
“Frecuentemente cuando tenemos un proceso de transformación nos enfocamos en objetivos a corto plazo y pocas veces analizamos el impacto económico. Las decisiones no se basan en el impacto económico y la idea es que eso llegue a un punto en que estemos conscientes y podamos tomar las decisiones correctas” indicó.
Conocimiento, capacitación y energía para lograr los objetivos
Como consultor recorre el mundo y siempre deja un mismo mensaje. “En las industrias no se trata de las maquinarias, sino de la tecnología involucrada con la gente, con el conocimiento. Bajo ese concepto la inspiración de quienes participamos de estos eventos académicos es darle las herramientas a la gente para que puedan diferenciarse con conocimiento y tecnología humana de los competidores del mismo sector y, consecuentemente progresar”, especificó.
Brindó su visión sobre la industria arrocera argentina. “Siempre hay espacio para mejorar, pero es muy importante el potencial que hay acá, porque la gente está sedienta y hambrienta de hacer los cambios necesarios para avanzar”.
Energía renovable en la industria arrocera
La empresa colombiana Superbrix ha colocado con éxito su innovadora maquinaria para el procesamiento de cereales y oleaginosas en el vasto mercado asiático del arroz, una región que le aporta el 50% de las ventas a esta compañía que en 2013 facturó un total de 15 millones de dólares.
Desde sus talleres en Barranquilla, Superbrix, consolidada como una importante exportadora de maquinaria agrícola en Latinoamérica, compite además con fabricantes de Europa y Estados Unidos.
Sus envíos llegan a países que van desde la vecina Venezuela hasta lugares tan distantes como Kazajistán, Surinam o Nigeria.
El colombiano Ricardo Ghisays, responsable de la presidencia comercial y de tecnología de Superbrix S.A. participó de la actividad y destacó que la industria arrocera del mundo, como agroindustria, genera un gran volumen de un subproducto, que es celulósico: la cascarilla de arroz. Eso puede representar, en el caso de las variedades argentinas, hasta el 20% de lo que se paga en arroz al convertirse en biomasa.
En la consideración de Ghisays los arroceros argentinos tienen suerte de poder vender la cascarilla a otras industrias, tal el caso de la industria avícola en Entre Ríos, para usarla como cama de pollo, sin embargo en el resto del mundo la cascarilla representa un costo grande, en transporte principalmente, para trasladarla a los depósitos públicos de basuras.
Un 20% de cascarilla contiene la suficiente energía para mover la industria entera del arroz. “Es decir que toda agroindustria del arroz perfectamente puede ser autosuficiente en energía eléctrica con ese subproducto. Más que eso: puede vender energía”, consideró el entrevistado y aclaró que la industria arrocera consume energía para el secado durante 60 días al año, por lo que los 305 días restantes puede vender esa energía a industrias vecinas y a poblaciones. Es un ahorro extraordinario dado que el costo de la energía es el costo número 1 de la industria.
Como vicepresidente comercial de SuperBrix S.A. Javier Briceño habló con Campo en Acción sobre el impacto de las operaciones de limpieza en el acondicionamiento.
“Los cambios en la alimentación permiten que la industria molinera pueda ocupar distintos granos de arroz con distintas coloraciones y particiones. Hoy en día no sólo se consume arroz blanco en la mesa tradicional, heredada de nuestros familiares. Se les da un valor agregado, lo podemos saborizar con sabor a carne, pollo, ajo, por ejemplo. Puedes tener un nuevo producto, posiblemente con un costo mayor al que teníamos determinado”, indicó. Luego apuntó: “La extrusión es un proceso que nos permite mejorar la calidad biológica de la mayoría de las materias primas que se utilizan en la elaboración de piensos, compuestos mediante la cocción a temperatura, humedad y presión muy altas durante un periodo de tiempo muy corto”.
Es la quinta vez que Briceño visitó Argentina. “Nuestra empresa decidió incursionar en el Mercosur. Ha estamos en Uruguay y lo ideal este 2016 era llegar hasta Argentina. Antes había muchas restricciones, pero con el cambio de gobierno a nivel nacional se planteó una apertura que nos permite traer nuestra tecnología y podemos ayudar a los industriales arroceros, que también tienen sus propias tecnologías”, consideró.
Fuente Campo en Acción