En momentos donde la Mesa de Consenso Agropecuario, que integran los bloques de la oposición en el Congreso, busca tratar el tema de las retenciones el 29 de julio -y ya encara las gestiones para juntar quórum-, la Bolsa propone avanzar en otras medidas que pueden salir más rápido porque provoca menos enfrentamientos directo con el gobierno y hasta tener mejores resultados concretos para la producción que la baja del impuesto a las exportaciones. Así lo publica el sitio Punto Biz.
-¿En este momento y aprovechando la nueva coyuntura política, ¿cuál es el primer punto que impulsan desde la Bolsa?
-Hay que aprovechar la nueva conformación del Congreso para cambiar políticas sectoriales y lo imprescindible es que terminar con los inconvenientes que surgen de las regulaciones vigentes al mercado. Los registros de exportación deben abrirse y buscar que el año comercial transcurra con registros abiertos, ampliando los plazos de declaraciones juradas de venta al exterior.
-¿Por qué es fundamental liberar las exportaciones?
-En todos los cultivos, pero sobre todo el caso del trigo y el maíz, liberar las exportaciones permitirá que los precios internacionales se trasladen a la producción local. Esa certidumbre que tendrán los exportadores sobre sus operaciones también impulsará la reactivación de los mercados de futuro. En definitiva, la desregulación hará más transparente el proceso de formación de precios y esa señal es la que necesita el productor para ponerse a sembrar. El trigo está casi perdido, pero todavía queda una oportunidad para el maíz y el país no puede darse el lujo de desperdiciarla. Si no se liberan las exportaciones y el mercado de maíz y trigo, vamos a una mayor sojización.
-No habló de retenciones. ¿No es primordial la baja?
-Yo creo que hay que bajar la retenciones, sobre todo para impulsar al trigo y al maíz, que ahora no son competitivos frente a la soja. Nadie puede dudar que sería otra muy buena señal, pero es un tema que enfurece al gobierno y ahora ya se puede empezar y lograr buenos resultados con abrir los registros de exportación.
Con reglas de juego más definidas, con certidumbre en la aprobación de los Roe, lo que hoy no pasa porque aprueban unos y no otros, se logra previsibilidad de precios, se pueden armar posiciones en los mercados y se gana transparencia. Después de normalizar esta situación yo seguiría con las retenciones.
-¿Bajar las retenciones sería un segundo paso?
-El primer paso es terminar con las restricciones a las exportaciones y después si no alcanza ahí recién rebajaría retenciones para hacer que el trigo y el maíz sean productos más competitivos.
-Federación Agraria habla de segmentar retenciones y Sociedad Rural de bajarlas 10 puntos. ¿Dónde se para la Bolsa?
-No estamos en contra de la segmentación. Suena bien. Pero la segmentación es algo muy difícil de implementar. Es muy complejo.
-¿Cree que con el nuevo escenario político se abortaron los proyectos de nacionalizar el comercio de granos?
-Todavía tengo dudas de si la nacionalización alguna vez estuvo firme en la agenda del gobierno. No es algo práctico, y ellos lo saben. Hoy no hay estructuras estatales para el comercio de granos. Nosotros vamos a apoyar al gobierno en todo lo que se refiera a controles comerciales, como el combate a la evasión y la venta en negro, pero no a las regulaciones, como es la Oncca ahora.
-¿Es optimista con que se logren cambios?
-Todavía todo está en pañales. Pero es bueno que los legisladores se estén interesando en estos temas y también que haya diálogo entre el gobierno y la mesa de Enlace. No estoy seguro, pero espero que sí se puedan flexibilizar las exportaciones. Más allá de la sequía, si queremos mejorar a futuro el área de maíz y trigo hay que avanzar en este sentido.
-¿Por que no caminó el acuerdo por el maíz de los exportadores con el gobierno?
-Yo creo que la exportación esperaba una señal en materia de apertura de ROE en el corto plazo para embarcar este año que no dio. En trigo, hay casi 500mil toneladas registradas del tigo nuevo, del millón inicial. Y no hay más por la sequía. Pero creo que en el maíz pasó que se vio que no habría saldo de exportación. La exportación esperaba poder embarcar en el corto plazo, pero eso no se produjo. También es cierto que la sequía no ayuda mucho, y tampoco se pueden comprometer con ROE que no se pueden cumplir. Tampoco hubo precisión sobre si se iba a poder embarcar este año; en definitiva mucha incertidumbre climática y política para que prospere.
-¿Escuchó algo de un acuerdo similar al del maíz por la soja en el sentido de frenar exportaciones de poroto para que la industria aceitera tenga para procesar?
-No. Y no lo veo y no lo creo. No me parece necesario y tampoco razonable. Además, si el interés era que haya materia prima para exportar no tendría que haberse frenado la importación de soja paraguaya. La soja no se consume internamente y no hay necesidad de asegurar el poco consumo interno.
-¿Por qué la agroindustria no logró unificar un plan de propuestas? Por ejemplo, los productores trigueros y los industriales molineros se cruzan denuncias y se habla de transferencias millonarias de un eslabón de la cadena a otro.
-El camino que no une y el que hay que transitar es el de pedir medidas que estimulen la producción. Cualquier decisión que tenga como mira incentivar la producción le interesan a todos. Las regulaciones a veces benefician a unos y a veces a otros. Pero cuando se cae la producción ya no hay beneficios para nadie. Los beneficios sectoriales son algo de corto plazo y quien arma su negocio en base a esos beneficios se equivoca porque no es algo sustentable. Todo nuestro esfuerzo tiene que estar puesto en aumentar la producción. El negocio es que haya más volumen. Y una vez que haya volumen, va a haber negocios para todos. Una vez que haya una cosecha mayor, ahí podemos ver cómo distribuir mejor.
Fuente: Mariano Galíndez - Punto Biz